Suscríbete

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

Maestros Y Discípulos

Marta González: "La ciencia es una carrera de fondo, pero sin apoyos es difícil lograr nada"

Natalia Fernández: "Con la crisis han resurgido ideas machistas que implican un retroceso en materia de igualdad"

Marta González (a la derecha), con Natalia Fernández en la Facultad de Filosofía y Letras, en El Milán.

Marta González (a la derecha), con Natalia Fernández en la Facultad de Filosofía y Letras, en El Milán. LUISMA MURIAS

"La principal salida en Filosofía es la docencia y eso que la materia quedó un poco de lado con los últimos cambios legislativos. Al final la gente se encuentra frustrada porque dedicas mucho tiempo a formarte y encuentras todas las vías cerradas". Quien así habla es Natalia Fernández, licenciada en Filosofía por la Universidad de Oviedo con máster en Formación del Profesorado de Educación Secundaria cuyas investigaciones actuales la mantienen a caballo entre los grupos de investigación en Estudios Sociales de la Ciencia y el de Maternidad, Género y Familia. La joven reconoce que la falta de ayudas para formarse como investigadores no favorece en nada para salir de la precariedad. "El año pasado ni siquiera hubo convocatoria de becas pero, además, es ayudas la Universidad tenía unas becas de investigación propias de las que nada se sabe", subraya. A su lado, su maestra Marta González, también filósofa, maratoniana en sus ratos libres, formada entre las universidades de Budapest, Minnesota, y luego con experiencia docente e investigadora en el CSIC, en la Complutense de Madrid y en la Carlos III, reconoce que los más veteranos les produce "angustia" pensar qué va a ser de los jóvenes investigadores.

"Sin ayudas es complicado hacer investigación", remarca Natalia. Pero, además, en los grupos ya afianzados, esa situación supone "un problema para seguir funcionando, porque necesitamos gente; sin ellos perdemos la capacidad de seguir logrando proyectos", apunta Marta quien vivió en sus propias carnes el fracaso de un sistema universitario lastrado en los últimos años por los recortes y las limitaciones para contratar profesorado. Ella lleva más de tres años esperando la titularidad. Volvió a la Universidad de Oviedo tras haber pasado por otras instituciones académicas de Estados Unidos y Europa, como becaria "Fullbright", uno de las líneas de formación más selectivas y prestigiosas del mundo junto con la "Ramón y Cajal", convocatoria orientada a promover la incorporación de investigadores nacionales con una trayectoria destacada en centros de I +D de la que también disfrutó. Abandonó el CSIC para incorporarse al grupo de Estudios Sociales de la Ciencia que dirige el catedrático José Antonio López Cerezo en la Universidad de Oviedo pero acaba de encontrar reconocimiento ni en la figura docente a la que se adscribe.

La carrera científica, confirma Marta González, "es una carrera de fondo donde se exigen méritos pero que sin apoyos resulta difícil conseguir nada". Si, además, se entra a analizar el detalle la situación de las mujeres científicas, la profesora e investigadora de Filosofía aprecia que existe una situación "desigual". "Yo tengo una suerte enorme de estar en el grupo de Estudios Sociales de la Ciencia, que cuenta con financiación estatal y regional. Eso permite hacer investigación de mucho nivel", prosigue Natalia Fernández.

Según la maestra "queda mucho camino por recorrer en las carreras científicas, no tanto en las vocaciones pero nos interesaría saber porqué las mujeres no desarrollan la carrera científica al mismo ritmo que sus compañeros varones". El tema de la maternidad influye, advierte su discípula. Así, en muchos casos ellas desarrollan una trayectoria profesional "subsidiaria" a la del varón. En el capítulo del debe citan la falta de ayudas a guarderías, que en ocasiones impide el ascenso de las féminas en la carrera científica al ritmo de los hombres. "Se avanzó pero se mantienen microdiscriminaciones", apunta Marta. "En una sociedad eminentemente patriarcal y machista, ellas van detrás de su pareja científica, tienden a ceder mientras ellos desarrollan valores más competitivos. Se da por supuesto que su prioridad es la carrera profesional", reflexiona Natalia, quien ha realizado estudios en el marco del programa de Género y Diversidad de la Universidad con la tesis "Maternidades y cuerpos sexuados: discursos y prácticas socio-técnicas desde una perspectiva tecnofeminista". En este punto la joven entiende que la crisis ha traído una regresión en materia de igualdad: "Hay un resurgimiento de ideas reaccionarias o machistas que implican un cierto retroceso". Eso sí, remarca que el trabajo de las investigadoras ha permitido que una parte de la comunicación de la ciencia sí se realice en igualdad. "En entornos urbanos se han realizado avances para que la mujer cuidadora pueda desplazarse con facilidad y en el asunto de la maternidad subrogada, salvando cuando resulta una opción opresora para aquellas que se encuentran en situación económica complicada, también supone una posibilidad de decisión", continúa Natalia. Según su criterio, cuando se indica a un grupo de población qué hacer implica cierto paternalismo mientras que cuando se ofrece la información y cómo gestionarla "se les da libertad". Por ejemplo, prosigue Natalia, " a la hora de legislar sobre el aborto pocas veces se pregunta a las mujeres qué opinan".

En el grupo de Estudios Sociales de la Ciencia del que forman parte Marta y Natalia consideran que lo fundamental en cuestiones de cultura científica es formar a "personas capaces de buscar información y discriminar si está sustentada por fundamentos científicos" . En estudios de género como la maternidad y las técnicas de reproducción asistida, Fernández introduce un nuevo interrogante: "Que se investigue en la píldora anticonceptiva masculina sería síntoma de que la sociedad avanza. Sin embargo, se estudian otras técnicas más opresivas para la mujer", advierte. Su maestra invita a una reflexión: "Tan interesante es lo que se investiga como lo que se deja sin investigar".

Maestra y discípula coinciden en la importancia de implicar a los ciudadanos en la toma de decisiones científicas, "dando autonomía al ciudadano con toda la información que pueda obtener". Para lograrlo, grupos como el suyo en el que se abordan de forma conjunta cuestiones de ciencia, tecnología y sociedad incorporan "visiones de diferentes ámbitos que aportan riqueza y pluralidad, no problemas. A nosotros nos interesa la ciencia y la tecnología como productos y procesos sociales", concluyen. Su trabajo es "la ciencia incrustada en la sociedad".

Compartir el artículo

stats