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El Rectorado es cosa de hombres

Sólo tres mujeres están al frente de alguna de las cincuenta universidades públicas españolas La secretaria de Estado de Investigación reclama más equilibrio

De izquierda a derecha, en segunda fila, Andrea González López, Olaya Amor Gutiérrez y Alba Iglesias Mayor. En primer término, Estefanía Núñez Bajo, María Teresa Fernández Abedul y Rebeca Alonso Bartolomé, ante la Facultad de Química.

De izquierda a derecha, en segunda fila, Andrea González López, Olaya Amor Gutiérrez y Alba Iglesias Mayor. En primer término, Estefanía Núñez Bajo, María Teresa Fernández Abedul y Rebeca Alonso Bartolomé, ante la Facultad de Química. LUISMA MURIAS

Los altos cargos en la Ciencia están en manos de hombres. Sólo tres rectorados de las cincuenta universidades públicas de nuestro país están en manos de mujeres. Son los de la Autónoma de Barcelona (Margarita Arboix), la Universidad del País Vasco (Nekane Valluerca) y la de Granada (Pilar Aranda). El informe "Científicas en cifras. 2015" que presentó ayer la secretaria de Estado de Investigación, Carmen Vela, pone sobre la mesa que, si bien se mejora respecto a años precedentes, el cambio resulta "casi imperceptible". Entre los estudiantes y quienes obtienen los doctorados no se aprecia ya ninguna desigualdad. En los estudios de grado ellas dominan con hasta el 57% del porcentaje total mientras que en las tesis doctorales aprobadas la paridad es total: mitad hombres, mitad mujeres. La brecha se abre en las plazas de catedráticos, donde el 79% son hombres. Y entre los rectores el porcentaje de varones alcanza el 93%.

Cuanto mayor es el grado de responsabilidad, mayor es el sesgo de género. Así, ocho de cada diez cargos de dirección y cátedras de las universidades públicas están ocupados por hombres, señala el mismo informe, una proporción que, sin embargo, no es tan acusada en los centros privados donde ellos son el 57% frente al 43% de mujeres. La brecha en los órganos de gobierno es más evidente: en 2015 sólo había una mujer rectora en toda España y ninguna dirigía alguno de los ocho Organismos Públicos de Investigación (OPI). El hecho de no haber avanzado en estos niveles viene lastrado por "barreras sociales" de años, subrayó la secretaria de Estado Carmen Vela. "Hay que trabajar para llegar al equilibrio", reclamó.

El número de investigadoras es prácticamente el mismo desde hace una década porque "estos últimos años no han sido los mejores en cuanto a incorporaciones", remarcó la secretaria de Estado de Investigación, ya que la tasa de reposición de empleo público no permitía cubrir jubilaciones. Y en muchos casos esa desigualdad la desigualdad de género en la ciencia en España es "extremadamente difícil porque, en muchos casos, es la propia mujer la que decide no seguir avanzando".

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