08 de abril de 2017
08.04.2017

Clientes asturianos inauguran el primer faro-hotel de España

El establecimiento, en Isla Pancha (Ribadeo), abre sus puertas esta fin de semana ya tiene reservas para verano

08.04.2017 | 14:15
El faro de Isla Pancha, que acaba de abrir como hotel

Una pareja asturiana inaugura el primer faro de España habilitado como hotel. Tras meses de obras, la infraestructura de Isla Pancha, en Ribadeo, abrió sus puertas hoy, sábado. El impulsor del negocio, José Luis López Braña, quien aseguró que los primeros huéspedes asturianos han reservado para mañana, domingo.

El faro-hotel incluye dos apartamentos turísticos y es el primero de estas características en España desde que el Ministerio de Fomento puso en marcha en el 2013 el proyecto Faros de España. La torre de Isla Pancha, levantada en 1857, dejó de funcionar en 1980. Y desde entonces permaneció olvidada. Este mismo fin de semana, sus inquilinos asturianos volverán a cruzar el pequeño puente que separa la isla de tierra firme para vivir una noche única, un espectáculo. El negocio ya tiene reservas para verano. Cada una de sus dos habitaciones tiene capacidad para cuatro personas y su coste es de 150 euros, que en julio y en agosto podría ascender a 300. Ribadeo ilumina así el nuevo camino de los faros españoles.

Lugo lidera de este modo la resurrección farera, que ya pretenden imitar otros enclaves gallegos, como Punta Ínsua, en Carnota, y Corrubedo, en Ribeira, ambos en La Coruña. Asturias lo intentó antes incluso de que el Ministerio de Fomento sacase el actual proyecto, pero fracasó.

El expresidente de la Autoridad Portuaria de Avilés Raimundo Abando fue la persona que pensó en darle una nueva utilidad a los faros de la región en 2011. "Hicimos un concurso para montar un restaurante y un museo sobre el Cañón de Avilés en la torre de San Juan. Aunque nuestro planteamiento iba más allá, transformar en hoteles todas las atalayas desde el Cabo Peñas hasta Tapia de Casariego. Pero no llegó a buen puerto", cuenta Abando, que considera "buenísimo" que ahora la región pudiese retomar la idea. Por cuatro razones. "La primera porque hoy en día los faros están en absoluto desuso. La segunda porque están ubicados en enclaves maravillosos. La tercera porque los faros son de todos y es una forma de disfrutarlo. Y por último porque su explotación daría beneficios económicos", añade.

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