17 de abril de 2017
17.04.2017

El secreto del pescador Jano Pérez: "Tuve fe y cebo de meruco y quisquilla"

17.04.2017 | 01:11

El secreto del coañés Alejandro Pérez para atrapar al rey de los ríos fue "tener fe" y utilizar "cebo mixto, meruco y quisquilla". El pescador del campanu compartió el pozo Los Cables del coto Louredal, en el Eo, con su esposa, Mari Luz Suárez, y su sobrino, Miguel Pérez, de 22 años, que capturó poco después de su tío el segundo salmón del río. Pesó casi dos kilos más que el campanu (2,280 kilos), pero pasó inadvertido. Pérez asegura que echó a tierra su primer salmón, de 9,5 kilos, con tan sólo 11 años. Lo recuerda a la perfección: "Fue en el coto de Santianes del río Navia, donde tiene una finca". Su afición, "sin precedentes en la familia", nació precisamente junto a esa finca. "Empecé tirando la caña", dice, y acabó ayer con el premio gordo del río.

En el Sella, el primer ejemplar salió del agua a las 9.20 horas y en la puja, celebrada junto al puente romano, obtuvo más valor que el campanu de Asturias. El hostelero cangués José Manuel Mori Cuesta, "el Marqués", propietario del restaurante "El Campanu", compró el ejemplar por 9.900 euros, lo que supuso un récord en el Oriente. Juan Antonio González Menéndez, "El Sastrín", capturó la pieza subastada, de 4,2 kilos, en el lance de El Barco, cerca de Arriondas, aunque en término municipal de Cangas de Onís. El pescador, vecino de Ribadesella, utilizó cebo natural y quisquilla colorada para sacar al campanu del Oriente.

En cambio, la temporada de pesca sin muerte nació ayer muerta en el Narcea y en el Esva, donde no se capturaron ni un solo ejemplar. En la cabecera de la cuenca occidental, el Narcea superó en blanco la primera jornada merced a una suelta de agua en la presa de Calabazos que cambió las condiciones de un río que discurría bajo de caudal y con los salmones a la vista hasta el pasado sábado. A la orilla, los que probaban suerte daban fe de la mutación del cauce por el desembalse, pero también de que no era aquello ni mucho menos una riada de las que obstaculizan la pesca. En el Esva, por su parte, la afluencia fue menor tanto de aficionados como de peces. Los deportistas lamentaron la escasez de salmones.

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