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Retos de futuro para la agricultura

Asturias quiere recuperar el cultivo de la manzana de mesa, hoy casi inexistente

Los técnicos del Serida ya tienen disponibles para los agricultores de la región variedades resistentes a hongos y plagas tras años de investigación

Asturias quiere recuperar el cultivo de la manzana de mesa, hoy casi inexistente

Asturias quiere recuperar el cultivo de la manzana de mesa, hoy casi inexistente

Asturias tiene ante sí el reto de recuperar la producción de manzana de mesa, de la que en otro tiempo -ya lejano- fue una de las grandes referencias nacionales. La gran productora de manzana de sidra se queda en producciones simbólicas en la de mesa a pesar de las muy buenas condiciones medioambientales que se dan en el Principado para este cultivo. Hoy, alrededor del 70% de la producción nacional sale de frutales catalanes, con Galicia, Aragón y Castilla y León en los siguientes puestos de la estadística.

Los productores asturianos que se animen a la aventura de la manzana de mesa ya tienen a su disposición en el Servicio Regional de Investigación y Desarrollo Agroalimentario (Serida) algunas variedades resistentes a hongos, plagas y otras enfermedades. Es el resultado de una labor investigadora que se inició a finales de la década de los ochenta con la puesta en marcha del plan de mejora genética.

Desde 1989 a 2001 fueron años de cruzamientos de mejora, que se continuaron con los trabajos de evaluación y selección de las mejores variedades, en buena medida centrados en la manzana de sidra pero también en la de mesa, explica Enrique Dapena de la Fuente, responsable del programa de Fruticultura del Serida. Son procesos largos, trabajos de evaluación de variedades que permiten seleccionar las más resistentes, productivas y mejor adaptadas.

En los últimos años se han comparado con variedades obtenidas en otros centros de investigación de Europa y Estados Unidos para testar las variedades de otras procedencias en las condiciones ambientales de Asturias.

Recuperar en parte la producción de manzana de mesa "no va a ser de un día para otro", afirma Enrique Dapena, "pero está claro que aquí hay un alto potencial, que en su momento fue un cultivo importante y que se dan unas buenas condiciones de crecimiento".

La gran ventaja de Asturias y, en general, de la cornisa cantábrica, es que desde el punto de vista climatológico hay menos problemas de plagas que, por ejemplo, en el Valle del Ebro, una de las grandes "fábricas" nacionales de fruta de pepita y hueso.

El calor excesivo no es buen aliado de la manzana de mesa. En las zonas productoras intensivas en el Valle del Ebro se están planteando seriamente el trasladar los cultivos de frutales de pepita a superficies de mayor altitud, media montaña ya cercana al Pirineo. Con ello mejorarían, entre otros factores, los niveles de coloración del producto, que tiene su trascendencia a nivel comercial. "Ha sucedido ya en Italia, país en el que una de las zonas más productivas de manzana de mesa y pera de alta calidad está en el Norte, zona del Trentino y Sudtyrol", explica Dapena.

Potenciar la manzana de mesa no va en contra de la manzana de sidra, que en Asturias ocupa su espacio ya consolidado. Vidas paralelas. La producción de mesa se perdió en su día por canales de comercialización que resultaron insuficientes. "Faltó el dinamismo de otras regiones donde se crearon importantes cooperativas" y con alta capacidad de maniobra de mercado.

"En Asturias se perdió la cultura de la manzana de mesa", lamenta Aquilino González, socio de El Noceu, en Sariego, una empresa de cultivos ecológicos que está haciendo un esfuerzo con la variedad Florina. "Se adapta muy bien, es resistente y además de muy buen aspecto". González alerta sobre las plagas de ratones "que son capaces de deshacer pomaradas enteras".

Por eso es tan importante la labor de selección y la eliminación de materiales sensibles. El Serida se encarga, en este sentido, de coordinar un programa de mejora genética en el que intervienen grupos de investigación de Cataluña y el País Vasco para mejorar resistencias ante enfermedades y plagas y poder disponer de variedades de mesa productivas y de elevada calidad de fruto.

Los planes para desarrollar comercialmente la manzana de mesa en Asturias tiene horizontes más locales que nacionales. En la actualidad las posibilidades de comprar manzana crecida en la región se reducen a algunos mercados y pequeñas fruterías. La presencia de manzana de mesa asturiana no responde, sin embargo, a canales comerciales consolidados sino a iniciativas personales de pequeños agricultores y comerciantes, y alguna iniciativa cooperativa como es el caso de Agrecoastur.

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