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De la bomba de Bagdad a la tesis de Oviedo

El filólogo iraquí Mohanad Amer Kadhim, herido durante la invasión de su país en 2003, cumple el sueño de doctorarse en la Universidad asturiana

Mohanad Amer Hadhim.

Mohanad Amer Hadhim. LUISMA MURIAS

El Ejército norteamericano bombardeaba Bagdag. Primavera de 2003. Mohanad Amer Kadhim era un joven de 21 años. Recuerda bien la noche de los misiles de la que se libró de milagro. "Eran las 12.35 de la noche, los americanos lanzaron diez misiles sobre el edificio de la seguridad nacional, en Bagdag, y nuestra casa estaba cerca de allí. Quedó completamente destruida".

En el interior estaban Mahanad, su padre y sus dos hermanos varones. Su madre y su hermana habían salido de la ciudad, a zona más tranquila, ante el peligro de la guerra. "De repente fue como si la noche se hubiera convertido en día por el resplandor de las bombas". El joven, que trabajaba como cámara de un canal local, acabó herido.

La barba negra de Mohanad Amer Kadhim esconde hoy una cicatriz y un desajuste. Cuando abre bruscamente la boca, la mandíbula suena; un chasquido seco de hueso. Pero se lo toma con filosofía. "Es lo menos que me pudo ocurrir porque se nos cayó la casa encima".

Mohanad, ahora con 34 años, acaba de leer en la Universidad de Oviedo su tesis doctoral. Licenciado en Filología Hispánica en la Universidad de Bagdag vive en Asturias desde 2012. Su futuro es incierto porque las posibilidades laborales en el Principado son escasas en su campo académico. "Quizá me vaya para Madrid o Barcelona, o a un país árabe a enseñar español" que habla perfectamente.

"Mi padre llegó a España en 2008 y se murió en 2014. De pena y de rabia. Sólo quería besar su tierra natal. Nosotros llevamos su cuerpo para que descansara en ella" tras diez días de espera angustiosa hasta que los trámites permitieron el traslado. Dos hermanos de Mohanad viven en Irak, otro en Estados Unidos. Hace años que no los ve.

- ¿Cuál es la situación de Irak, catorce años después de la invasión?

-Desastrosa. Falta la luz y el agua potable en muchas zonas. Acabaron con la agricultura. Llegaron al Gobierno los corruptos, no se supo gestionar el día después y nadie se preocupó de la reconciliación.

Una reconciliación que hoy se antoja imposible en una sociedad a la sombra de Irán, vecino y enemigo tradicional. Iraq es el tablero donde dos potencias locales, Arabia Saudí e Irán, juegan su partida, con Occidente vendiendo armas. Iraq tiene la segunda reserva mundial de petróleo pero un paro del 26%. "Los jóvenes se van a la guerra porque no hay otra salida. Se alistan en milicias por 800 dólares al mes y muchos no vuelven. Hay decenas de muertos al día".

Lejos de allí, Kadhim se siente a gusto en Oviedo. El título de su tesis despierta interés: "El día del judiçio: Textos aljamiado-moriscos sobre el Juicio Final". codirigida por los profesores Juan Carlos Busto Cortina ( universidad de Oviedo) y Roberto Tottoli (L'Orientale de Nápoles).

Los aljamiados son textos escritos en lengua árabe por los moriscos, musulmanes que se quedaron en España tras la orden de expulsión a fines del XV, a condición de que se convirtieran al cristianismo. "Reflejan la cultura de una minoría, relatos, tradiciones, textos religiosos". Entre estos últimos, los relativos al fin del mundo, del más allá.

Un juicio final, como en la religión cristiana, con la balanza que mide nuestros actos en la tierra. La idea de un cielo y un infierno se comparte. "Nuestro paraíso -dice Mohanad- es más mundano, ríos de vino y mujeres hermosas. En nuestro infierno también existe el fuego y grandes contrastes de temperaturas".

Quedan unos 200 manuscritos aljamiados en el mundo aunque siguen apareciendo por bibliotecas y archivos. La tesis de Mohanad Amer Kadhim incluye el descubrimiento de una obra que se creía perdida, el "Libro de las cosas extraordinarias selectas sobre la amenidad de las sectas", del místico sufí al-Shahili, que vivió en Málaga entre 1279 y 1353. La obra fue hallada por el autor de la tesis en la Biblioteca Angelica, del Vaticano. "Fue copiada por un mudéjar de la mezquita de Urrea de Jalón en 1510. Seguro que en ese intervalo de 170 años se realizaron muchas copias". El cardenal Camilo Máximo compró los manuscritos en 1622, se los llevó a Roma y allí quedaron entre los ocho kilómetros de manuscritos de las bibliotecas vaticanas.

Cree Mohanad, que prepara la edición del manuscrito, que el Día del Juicio Final está cerca. Hay señales, recogidas en el Corán, que lo sugieren. El investigador lamenta las interpretaciones radicales del libro sagrado musulmán. "Mi religión es mucho más flexible de lo que se piensa. Una religión que dice que matar a una persona es como matar a la Humanidad. Mahoma convivió con cristianos, judíos y hasta con ateos. Quien viola y mata no es seguidor del Islam verdadero porque la propia palabra Islam significa paz".

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