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Algunos médicos rechazan plazas fijas en hospitales comarcales

Las oposiciones de anestesia y rayos dejan puestos desiertos que luego son ofertados a candidatos inicialmente suspendidos

Los hospitales comarcales de Asturias no consiguen cubrir algunas de sus plazas ni siquiera ofreciendo plazas fijas, definitivas, de por vida. Al menos, no lo logran en primera instancia, y se ven obligados a recurrir a una repesca. Esto es lo que sucedió ayer en la elección de puestos del concurso-oposición de anestesistas, y también lo que había ocurrido semanas atrás en la de radiólogos. Los responsables del Servicio de Salud del Principado (Sespa) se ven obligados entonces a recurrir a profesionales que inicialmente no habían obtenido plaza en los procesos selectivos y, por orden de puntuación, se les van ofertando los puestos que han quedado desiertos. Los hospitales de Cangas del Narcea y de Arriondas parecen ser los que más dificultades están encontrándose a la hora de cubrir las plazas que convocan en las ofertas públicas de empleo (OPE).

Ayer eligieron plaza los 28 anestesistas que aprobaron la última oposición. De ellos, tres rechazaron el puesto: dos que tenían como destino el Hospital de Arriondas y uno al que había correspondido plaza en Cangas del Narcea. Algo similar sucedió cuando los 19 aprobados en el proceso selectivo de radiodiagnóstico acudieron a elegir destino y quedó desierto un puesto del Hospital de Arriondas.

Lo que la Administración regional ha de hacer en estos casos es llamar, por orden, a los siguientes clasificados en el concurso-oposición, que en un principio no habían obtenido un puesto, y ofertarles las plazas que han quedado vacantes. Hasta que la totalidad de los puestos están cubiertos.

No es nuevo, ni mucho menos, que los hospitales del Principado situados en las alas de la región (los de Jarrio -en Coaña-, Cangas y Arriondas) sufran la falta de plantilla médica. Como este periódico lleva publicando desde el pasado domingo, en Asturias escasean especialistas en algunas disciplinas médicas, y este déficit ha empujado al Gobierno regional a emprender un cambio de la normativa vigente que eleve de 65 a 67 años la edad de jubilación obligatoria de los facultativos.

Más novedoso resulta que este escaso atractivo de los hospitales comarcales se haga extensivo a las plazas fijas que se ofertan en una OPE. En la sanidad pública, no existen diferencias retributivas en función del tamaño de un hospital. Las condiciones salariales son iguales en todos, y quizá incluso en un centro sanitario de pequeño tamaño resulte más nutritivo el capítulo de guardias.

Sin embargo, los médicos de algunas especialidades -entre las que figuran anestesia y rayos, y también medicina de familia, pediatría y algunas más- pueden permitirse el lujo de elegir porque el volumen de profesionales que están en el mercado es bajo, y los hospitales del centro de Asturias resultan, por tamaño y por ubicación, más atrayentes para los facultativos.

Luego entran en juego otros factores, como la competencia entre comunidades autónomas para captar facultativos de determinadas disciplinas. Algunos de los especialistas que rechazaron plaza en Asturias después de aprobar la correspondiente OPE son médicos que saben que pueden obtener un puesto más apetecible en procesos selectivos convocados en otras regiones.

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