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El sistema nervioso de la red de ambulancias del Principado

Asturias genera al día 800 servicios de ambulancia, pero el 80% no son urgencias

Desde el centro coordinador de Transinsa se ponen en circulación cada jornada 200 vehículos, que recorren 10,8 millones de kilómetros al año

Así funciona el centro de coordinación de ambulancias de TRANSINSA

Desde que un corazón abandona el cuerpo del donante hasta que es trasplantado en el receptor, no deben pasar por norma general más de seis horas. Un periodo de tiempo ajustado, sobre todo, si se tiene en cuenta que en ocasiones los órganos para trasplantes deben viajar de unas comunidades a otras. En Asturias, el Centro Coordinador de la empresa de ambulancias Transinsa es el que, desde su sede en el Polígono Espítiru Santo (Oviedo), se encarga de garantizar que estos tiempos se cumplan. "Trabajamos haciendo encaje de bolillos continuamente para poder cuadrar todos los desplazamientos en ambulancia del Principado", explica la jefa del Centro Coordinador, Viveca Santa Catalina.

Asturias genera todos los días una media de 650 servicios de ambulancia que no tienen carácter de urgencia. Son, en su mayor parte, traslados de pacientes a centros hospitalarios y de salud para llevar a cabo tratamientos de muy diverso tipo, desde oncológicos y diálisis a rehabilitación traumatológica.

Esos 650 servicios no urgentes (para los que se requiere entre 180 y 200 ambulancias) vienen a ser el 80% de la actividad diaria de ambulancias en Asturias. El resto corre a cargo del servicio de emergencias del 112, SAMU Asturias al que Transinsa facilita apoyo cuando la red urgente se satura. Ese 20% restante supone más de 150 servicios, dependiendo de las contigencias de cada jornada. En total, 800 servicios de media diaria.

Sala de coordinación del Polígono del Espíritu Santo. Las luces aquí están siempre encendidas porque este centro coordinador, auténtico sistema medular de la red de ambulancias asturiana, está operativo ininterrumpidamente durante 24 horas todos los días del año, ya que "en cualquier momento puede surgir una necesidad o emergencia sanitaria", aclara Santa Catalina.

Doscientos vehículos recorriendo no solo las calles de las localidades asturianas sino también muchas carreteras forman parte de una estructura que a juicio de la jefa de coordinación, "son los traslados medicalizados que no se ven", es decir, esos que se realizan de manera más discreta, sin hacer uso de las luces y las sirenas que vienen al imaginario cuando se visualiza mentalmente una ambulancia. Sin embargo, dan servicio a unos 1.000 pacientes al día, según datos del Centro Coordinador.

Se trata, normalmente, de enfermos que precisan por prescripción médica de un vehículo sanitario para desplazarse a los hospitales o centros de salud regularmente.

"En estas situaciones procuramos asignar el mismo itinerario a cada técnico para facilitar la rutina a los pacientes", explica Viveca Santa Catalina, quien asegura que, al final, "se acaba generando un vínculo entre los profesionales y los enfermos, y son estos últimos quienes nos piden directamente que no les cambiemos de servicio, o nos llaman preocupados porque su técnico coge vacaciones".

El "encaje de bolillos", para cuadrar todos los desplazamientos medicalizados puede complicarse, sobre todo cuando se trata de servicios en vehículos colectivos. Cada persona que accede al servicio requiere algún tipo de cambio en la ruta o los horarios. Avisar a los usuarios no siempre es fácil, pero se convierte en tarea primordial. Desde el centro coordinador se atiende todos los días una media de 1.500 llamadas.

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