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La rata topera que invade Asturias es la más fértil de Europa, revela un estudio

El roedor, una plaga en Sariego, se reproduce todo el año y tiene siete camadas por ejercicio, el mayor registro de la especie

Una rata topera.

Una rata topera. A. S.

La rata topera que devora manzanos en Asturias es la más activa sexualmente de Europa. Una tesis doctoral acaba de revelar que la población regional de este roedor es la primera del continente capaz de reproducirse en invierno. Esto significa, aclara el autor del estudio, el biólogo gijonés Aitor Somoano García, que las condiciones ambientales del Principado permiten que la especie procree de forma continúa durante todo el año. Y encima, a lo grande. El análisis de más de 800 animales en los concejos de Villaviciosa y Nava permitió demostrar que cada hembra puede llegar a tener 7,3 camadas al año, el mayor número recogido hasta ahora en la especie, y con un tamaño medio por camada de 3,9 embriones. "Esto conduce a que cada hembra de rata topera puede producir 28,3 crías por año, lo que supone un crecimiento poblacional muy alto", explica Somoano.

La consejería de Desarrollo Rural declaró el mes pasado plaga a la especie en Asturias, a consecuencia de las importantes pérdidas económicas que está causando a los agricultores su explosión demográfica. La situación es especialmente grave en Sariego, donde el Principado indemnizará a los propietarios de fincas afectados por la rata ropera, tras prohibir el uso de venenos para erradicarlas. El aumento poblacional en este concejo, detalla Aitor Somoano, "podría estar relacionado con el descenso de tierras cultivadas, el incremento de terrenos infrautilizados y una alta conectividad entre prados". A su vez, "la utilización prolongada de rodenticidas ha podido mermar la abundancia de depredadores naturales", añade el zoólogo del Servicio Regional de Investigación y Desarrollo Agroalimentario (Serida), que presentó su tesis el pasado 25 de julio.

De todas formas, la rata topera presenta en toda Europa fluctuaciones plurianuales, que dependen "de la climatología, la disponibilidad de alimento o la incidencia de parásitos y patógenos". Una característica propia de Asturias es que su paisaje restringe la comunicación entre poblaciones relativamente cercanas y por eso, a diferencia de Francia, las explosiones demográficas no se producen a nivel regional, sino local. De hecho el país vecino, asegura Aitor Somoano, está intentado recrear el paisaje agrícola asturiano -conformado por un mosaico de pequeñas parcelas con diferentes usos del suelo separadas por setos y bosquetes- para dificultar la dispersión en superficie de la especie. "En paisajes franceses, dominados por praderas de gran superficie, la colonización de nuevas parcelas por parte de estos roedores no se ve restringida y las densidades pueden alcanzar los mil topillos por hectárea", argumenta.

Siega frecuente y ganado

Para mantener bajas poblaciones, el investigador del Serida aboga por establecer acciones coordinadas entre agricultores y ganaderos. "Parcelas con la vegetación muy alta pueden suponer un hábitat muy favorable para la rata topera, funcionando como reservorio y fuente de nuevos ejemplares dispersantes que colonizarán terrenos colindantes. La siega frecuente y la presencia de ganado eliminan la cubierta vegetal protectora y favorecen la depredación", comenta el gijonés. De igual forma, afirma que el uso de maquinaria agrícola o el pisoteo del ganado pueden destruir galerías de la rata topera. "Sería recomendable también la instalación de perchas y nidales en las parcelas para favorecer el asentamiento de aves rapaces", agrega.

La rata topera es un roedor subterráneo de tamaño considerable, que puede alcanzar los 15 centímetros de longitud corporal y los 120 gramos de peso. Esta especie, aclara Aitor Somoano, "presenta una alta demanda energética, por lo que tiene que comer su correspondiente peso en raíces al día". Este hecho, junto con un crecimiento poblacional muy elevado en la Comarca de la Sidra, hacen que la rata topera pueda ser un roedor muy perjudicial en sus hábitats preferentes: prados, pastos y pomaradas. Es, de hecho, uno de los principales limitantes del cultivo de manzanos.

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