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Un proceso negociado y sin perder derechos laborales

A la Universidad de Oviedo no le sobran funcionarios. O, al menos, así opinan sus docentes. Cambiar al estatus de personal académico contratado laboralmente no implica perder categorías profesionales ni salarios mínimos. Tampoco los derechos de jubilación adquiridos. Así lo han hecho en universidades de Austria, Dinamarca, Finlandia, Países Bajos, Portugal...El proceso para transformar a las universidades en empleadores de su propio personal estuvo sujeto a una negociación colectivo entre los sindicatos y la Conferencia de Rectores de cada país. Y, en ningún caso fue un proceso traumático.

Lo que se propone ahora en un informe suscrito por la Fundación Conocimiento y Desarrollo, los consejos sociales de las universidades españolas y la Cámaras de Comercio de España es que las universidades de nuestro país entren en una transición semejante. A Asturias, le costaría menos que a las grandes estructuras académicas de Madrid y Barcelona, donde sus universidades suman entre 25.000 y 27.000 efectivos. El Principado suma, entre Personal Docente e Investigador (PDI) y Personal de Administración y Servicios (PAS) un total de 2.778 trabajadores, en una línea parecida a las universidades de Extremadura, Cantabria, La Mancha y Baleares.

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