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Salvar a las abejas

La amenaza de la avispa asiática para la biodiversidad asturiana

Salvar a las abejas

Salvar a las abejas

Las abejas son imprescindibles para nosotros, no solo dan miel y cera, sino que muchos de nuestros alimentos dependen en gran medida de la polinización natural: aproximadamente un 40% de las frutas y verduras que comemos proceden de la polinización, y el 75% de la flora silvestre se poliniza gracias

La abeja es el animal más importante que tenemos, más de un tercio de cada culín de sidra se lo debemos a ellas; también es el insecto que nos ayuda a mantener el verde de Asturias, ya que son las responsables del 80 por ciento de la polinización y, por tanto, de la conservación de la capa vegetal.

Pero además, las cifras que arroja la apicultura en Asturias no son nada desdeñables: la producción total del Principado alcanza casi las 500 toneladas de la variedad de miel milflores, lo que representa el 2,6% del total nacional; así mismo la producción de cera asciende a 28.000 kilos y el polen alcanza los 500 kilogramos. Sin embargo, en los últimos años nuestras abejas están desapareciendo, y al síndrome de "despoblamiendo de las colmenas" o la varroasis, tenemos que unir ahora la amenaza de la Vespa velutina o avispa asiática. Estas amenazas, no solo suponen un serio riesgo para la apicultura, sino para la biodiversidad asturiana.

La avispa asiática es una especie invasora que está causando estragos en nuestro país, especialmente en la cornisa cantábrica, y es capaz de capturar un kilo de abejas al día. Además, está extendiéndose fuera de control a un ritmo vertiginoso de entre 50 y 100 kilómetros al año.

Descontando el terrible daño que causa a la biodiversidad, el impacto económico en el sector de la apicultura es tremendo, aunque recientemente el Gobierno en respuesta a una pregunta parlamentaria revelaba que no existen datos globales sobre esta problemática. Este desconocimiento sí da una pista de la escasa información y coordinación que existe para hacerle frente.

Un información y formación que es vital para un sector en Asturias que, según datos del propio Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medioambiente, está formado por 39 productores profesionales, 1.386 no profesionales y unos 48 más que no están registrados. Entre todos suman 36.797 colmenas que producen, aproximadamente, 400 toneladas. A pesar de esta, nada desdeñable cifra de producción de miel, Asturias ha pasado de ser la quinta productora en 2005 a ocupar el puesto 11 en tan solo 5 años (2013). Desde que se descubriera su introducción en España en 2010, la lucha contra la Vespa velutina no ha sido muy eficaz y los apicultores llevan años advirtiendo a las distintas administraciones del grave peligro que supone para las más de dos millones de colmenas que existen.

El Ministerio debería realizar una reflexión para redoblar los esfuerzos en la lucha contra esta plaga. Actualmente a nivel estatal tan solo se contempla la inversión entre 2017 y 2019 de 900.000 euros, compartidos con otras líneas de investigación, para nuevos desarrollos con el objetivo de limitar los efectos de la invasión por la avispa asiática. También echa balones fuera y recuerda que las competencias en la gestión de especies exóticas invasoras recaen sobre las comunidades autónomas. Sin embargo, está claro, a juzgar por su rápida expansión, que el problema no se ha afrontado de manera contundente, y se han obviado medidas preventivas por parte de las administraciones a todos los niveles. Mientras, los apicultores libran la batalla como pueden, con poca coordinación, pocos medios y sin información o formación de cómo enfrentarse a esta avispa devoradora de abejas.

Un paso indispensable sería adoptar la legislación europea en materia de especies exóticas invasoras y desplegar las medidas establecidas; y a partir de ahí diseñar un plan de acción con recursos suficientes para evitar, no solo el daño, sino su expansión a otras zonas que les quede por colonizar.

Las abejas siempre han estado vinculadas a la actividad rural asturiana, al verde de sus paisajes, al olor de sus flores, si queremos que siga siendo así debemos salvar a las abejas.

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