Suscríbete

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

Las nuevas manzanas de "laboratorio" producen más y rompen con la vecería

Dieciocho de las 54 variedades locales de sidra incluidas en la Denominación de Origen son fruto de cruzamientos realizados por el Serida

Las nuevas manzanas de "laboratorio" producen más y rompen con la vecería

Las nuevas manzanas de "laboratorio" producen más y rompen con la vecería

Las nuevas variedades de manzana de "laboratorio" incorporadas recientemente en la Denominación de Origen Protegida (DOP) Sidra de Asturias son más productivas que sus padres y rompen con la vecería. Así lo resaltaron ayer investigadores del Servicio Regional e Investigación y Desarrollo Agroalimentario de Asturias (Serida) con motivo de la presentación de los 54 nuevos frutos con los que los lagareros podrán a partir de ahora hacer sidra con sello de calidad. Dieciocho de ellos son resultado del cruzamiento de otras variedades autóctonas, con los que el Serida no sólo ha conseguido avanzar en la resistencia a hongos (moteado, pulgón, ceniciento y fuego bacteriano), sino también en una producción regular y más amarga, como demandaba el sector.

El coordinador del área de Cultivos Hortofrutícolas y Forestales del Serida, Enrique Dapena, indicó ayer en el Teatro Riera que sin el trabajo de laboratorio y la "anticipación" de su equipo, "hoy difícilmente tendríamos esta variedad de manzanas". En concreto 76, de las cuales 54 fueron incorporados en julio en la DOP -hasta el domingo se podrán ver en una exposición en la Casa de los Hevia en horario de 10.00 a 14.00 y de 16.00 a 19.30.

De esa nueva remesa de frutos, 18 forman parte del programa de mejora genética del Serida y se podrán plantar entre 2019 y 2021 -la raxina dulce y raxina ácida serán antes-. Son las manzanas "top" para hacer sidra, ya que, como destacó Dapena, algunas de ellas "producen al sexto año lo mismo que sus padres al octavo". Un ejemplo claro es el peurico precoz, que supera las 70 toneladas por hectárea en el sexto año. Además, son variedades que producen "con cierta regularidad", es decir, "no muestran una alternancia clara", como sucede en la actualidad con muchas otras, y son resistentes a los hongos.

A este grupo de élite pertenecen la clarudina, la durcolorá, la peurico precoz, la peurico, la raxona ácida, la collaína, la colorá amarga, la clarudina amargoácida, la raxarega, la raxina dulce, la raxina ácida, la rosadona, la raxina amarga, la raxona dulce, la raxila rayada, la raxina marelo, la raxila dulce y la raxila ácida. La mayoría de ellas son hermanas e hijas de las variedades tradicionales clara, coloraona, perico o raxao. Desde el 2016, el Serida, dependiente de la Consejería de Desarrollo Rural, trabaja en una nueva generación de cruzamientos, que todavía mejorará las características genéticas de las manzanas.

Otro de los objetivos que se marcó el Serida con los cruzamientos de manzana fue obtener frutos amargos, principalmente de maduración tardía. "Había una carencia de variedades amargas, por otra parte lógica, puesto que la mayoría de manzanas autóctonas son ácidas", explicó Enrique Dapena. Prueba de ello es que a pesar del esfuerzo investigador, en la nueva selección de 54 tipos de manzana siguen dominando las ácidas, semiácidas y dulces. No obstante, "ahora podemos hacer mezclas mucho más equilibradas en fenoles y durante todos los períodos: desde la tercera semana de septiembre hasta la segunda de diciembre", puntualizó el experto.

Tanto cosecheros como lagareros aplaudieron ayer en Villaviciosa la importante labor del Serida, pero mostraron su preocupación por la posible plantación de estas variedades en el extranjero. De hecho, algunas de las 22 tradicionales ya se cultivan en Estados Unidos, como informó en abril LA NUEVA ESPAÑA. "¿De qué sirve todo este esfuerzo si al final vienen los chinos y los americanos se llevan nuestras manzanas", cuestionó un productor de Trabanco. Enrique Dapena aseguró que el registro de variedades "no impide que otras regiones o países las planten en sus territorios". Es más, "las primeras que seleccionamos son hoy las más cultivadas en la cornisa cantábrica". El investigador, no obstante, adelantó que las 18 manzanas que forman parte del programa de mejora serán protegidas, pero no así el resto: 36, que fueron seleccionadas entre las locales o propuestas por el sector. Como dato, Dapena señaló que sólo el registro de una variedad como comercial cuesta más de 17.000 euros.

El científico del Serida pidió a los cosecheros avanzar en la "profesionalización" del sector y asegurar la producción regular de la manzana implantando las nuevas variedades. "Si lo hacemos, los lagareros no podrán poner como excusa que tienen que traer manzanas extranjeras", remató.

Compartir el artículo

stats