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Directora general de la Organización Nacional de Trasplantes (ONT)

Beatriz Domínguez-Gil: "Hay países que envidian nuestro sistema de trasplantes, pero no quieren aprender"

"La ONT no sale muy cara, es dinero que retorna: un paciente en diálisis cuesta unos 50.000 euros al año; un trasplantado de riñón, unos 6.000"

Beatriz Domínguez-Gil, en su despacho. En la pared del fondo, una caricatura suya realizada por el dibujante Mortiner. LNE

Beatriz Domínguez-Gil González, directora general de la Organización Nacional de Trasplantes (ONT) desde el pasado mes de mayo, nació en Santiago de Compostela (1971), pero su familia paterna procede de Asturias y ella mantiene una estrecha vinculación con el Principado. Especialista en nefrología, ha tenido la difícil misión de relevar a Rafael Matesanz, principal impulsor de la ONT. Su primer año ha sido triunfal: en 2017, España ha batido casi todos los récords históricos, con un total de 2.183 donantes de órganos y 5.259 trasplantes. Atiende a LA NUEVA ESPAÑA por vía telefónica, en un receso de una reunión internacional que se celebra en Roma.

- Habrá que darle la enhorabuena por los resultados de 2017.

-Es una enhorabuena para todos. La donación y el trasplante son éxitos colectivos. Éxitos de la sociedad y de los profesionales que los hacen posibles, pero en última instancia son éxitos de todos.

- Empezar bien motiva mucho, ¿no?

-Bueno, en realidad es continuar bien. Estamos continuando un trabajo que viene desarrollándose desde hace mucho tiempo y que sigue dando frutos año tras año. Pero sí, para mí, en mi primer año como directora de la ONT, es muy satisfactorio presentar estos resultados en nombre de todo el sistema de trasplantes.

- La ministra de Sanidad estaba exultante en la presentación.

-Sí, creo que estaba muy satisfecha.

- Es como el mayor logro de la sanidad española un año tras otro.

-Es un éxito, como he dicho, de todo el sistema de trasplantes, pero una de las condiciones indispensables para este éxito es el propio Sistema Nacional de Salud. El sistema de trasplantes es una manifestación de la excelencia de nuestro Sistema Nacional de Salud. Nuestra forma de trabajar es un ejemplo de cohesión del Sistema Nacional de Salud. Las 17 comunidades autónomas somos capaces de trabajar en beneficio del paciente con independencia de dónde se encuentre. Trabajamos con una estructura en forma de red, unos objetivos y unas líneas de actuación comunes.

- Echemos un poco de agua al vino. Usted es consciente de que los números no siempre van a acompañar.

-Es evidente que en nuestro trabajo hay muchas cosas que dependen de un recurso humano y de un recurso económico. Pero sin el órgano no puede llevarse a cabo el trasplante. Por lo tanto, el primer objetivo es conseguir que nuestros pacientes tengan siempre un órgano disponible para su trasplante. Pero también tenemos un enorme conjunto de objetivos cualitativos que no son cuantificables, y que para nosotros son muy importantes.

- ¿Por ejemplo?

-Cómo funcionan esos órganos, cómo lograr mejores resultados, cómo mejorar la infraestructura y la forma en que trabajamos para ser más eficientes... Todo esto también tiene sus indicadores y, aunque no sean tan llamativos como los números de actividad, son igualmente importantes para nosotros.

- ¿Está usted preparada para el fracaso numérico?

-Tengo que estar preparada para lo que venga. Lo más importante es que todos estemos dispuestos a afrontar los obstáculos que podamos encontrarnos.

- ¿Hasta dónde pueden seguir subiendo las cifras de donación y de trasplante? Se supone que hay un límite.

-Por supuesto que hay un límite. Pero nosotros partimos de un concepto muy claro: cuando una persona fallece en condiciones de ser donante, siempre hay que plantearle la opción de la donación. Y es algo que estamos consiguiendo de forma rutinaria y sistemática. El límite está ahí: en el número de personas que fallecen en condiciones de ser donante, en las contraindicaciones médicas... Y el otro techo importante es la sostenibilidad de la actividad. El año pasado aumentamos en más de 450 el número de trasplantes realizados en España, y lo hemos hecho con la misma cifra de equipos de trasplante, de equipos coordinadores y de personas implicadas.

- ¿S eguirá habiendo dinero?

-Probablemente uno de los mayores retos del futuro sea adecuar el volumen de recursos humanos y materiales a una actividad que es rentable para el Sistema Nacional de Salud. Todos los pacientes que sacamos de diálisis gracias al trasplante renal implican un ahorro importante. En los próximos años tendremos que asegurar la solidez de la estructura para asumir este incremento de la actividad, para mantenerla e incluso para aumentarla hasta el techo que imponga la epidemiología del país.

- ¿La idea de que la ONT sale muy cara cómo la rebate?

-Muy fácilmente. No sale muy cara. Todo lo que invertimos en trasplante termina retornando al Sistema Nacional de Salud. Por ejemplo, el coste del primer año de tratamiento de diálisis es muy parecido al del trasplante, y en los años posteriores la diferencia es abrumadora: unos 50.000 euros por paciente y año en el caso de la diálisis, y unos 6.000 euros por paciente y año del trasplantado de riñón. En cuanto a retribuciones, estamos hablando de profesionales que están disponibles las 24 horas del día durante muchos de los 365 días del año. Las retribuciones son adecuadas y están adaptadas al tipo de actividad del que estamos hablando.

- En 2017 se redujeron las respuestas negativas de las familias a la hora de donar.

-La tasa de consentimiento familiar en algunos países de la Unión Europea es del 60 y del 70 por ciento, muy lejos de la nuestra, que el año pasado fue del 87 por ciento. La negativa siempre va a existir en un cierto porcentaje por motivos que para nosotros no son controlables. Estoy muy satisfecha de nuestra tasa de consentimiento, me parece excepcional, aunque me gustaría aumentarla. Seguiremos trabajando en esa línea.

- ¿Qué es lo más destacable del balance de 2017?

-Hemos batido tantos récords que es difícil centrarse en algo. El aumento de la donación representa un grandísimo logro, también de los profesionales de medicina intensiva y de urgencias. El aumento de la actividad trasplantadora da mucha esperanza a los pacientes que están en lista de espera.

- Usted está en Roma, en una reunión internacio nal. ¿Qué dicen sus colegas de otros países cuando España exhibe sus cifras?

-Siempre hay reacciones de diversos tipos. Hay países que quieren aprender de nosotros; son cada vez más los que copian elementos del modelo español. Acabo de estar en una presentación del representante británico, donde han conseguido una mejora extraordinaria en donación y trasplante, y ha hecho referencia a todo lo que han aprendido del modelo español y han implementado en su país. Y luego hay otros países, sobre todo del centro de Europa, que nos miran con envidia, que no entienden que lo hagamos bien y que no quieren aprender.

- La actividad de la ONT es el mejor argumento en favor de la unidad de España.

-Las cifras ponen de manifiesto que juntos hacemos mucho más que cualquiera de nosotros por separado. En trasplantes nos necesitamos. Uno de cada cinco trasplantes se efectúa con un órgano donado por otra comunidad. Las urgencias vitales las resolvemos entre todos. Los trasplantes más complicados, como los pediátricos o los intestinales, no podemos hacerlos por separado, y esa cooperación entre comunidades es absolutamente esencial. No tengo queja de la cooperación de las 17 comunidades autónomas.

- ¿Qué destacaría de las cifras de Asturias?

-En materia de donación, el Hospital Universitario Central de Asturias (HUCA) es líder de donantes en muerte encefálica. Existe un margen de mejora con la introducción de un programa de donación en asistolia que está planteándose.

- ¿Le asesora con mucha frecuencia su antecesor, Rafael Matesanz?

-Siempre que se lo pido está disponible. Es un buen maestro.

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