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CELESTINO RODRÍGUEZ PÉREZ | Profesor contratado doctor en el área de Psicología Evolutiva de la Educación | SANDRA BARREIRO COLLAZO | Licenciada en Psicología, acaba de leer su tesis sobre factores de riesgo de ciberagresión

Rodríguez: "Hacer la tesis desarrolla competencias que elevan la posibilidad de encontrar un trabajo"

Barreiro: "Un uso inadecuado de la tecnología entre los jóvenes puede dar lugar a peligros significativos"

Rodríguez: "Hacer la tesis desarrolla competencias que elevan la posibilidad de encontrar un trabajo"

Rodríguez: "Hacer la tesis desarrolla competencias que elevan la posibilidad de encontrar un trabajo"

"La tecnología ofrece grandes beneficios y aunque es muy atractiva para nuestros adolescentes se corre el riesgo de que tengan experiencias negativas", sostiene Sandra Barreiro, licenciada en Psicología con máster en Formación del Profesorado, que acaba de leer su tesis doctoral sobre "Factores de riesgo de ciberagresión y cibervictimización en estudiantes de Secundaria". Sus directores, David Álvarez García y José Carlos Núñez, actual decano de la Facultad de Psicología, avalaron un trabajo sobre el que ya venían profundizando a través de diferentes proyectos de investigación en el grupo de Aprendizaje Escolar, Dificultades y Rendimiento Académico (ADIR).

En la siguiente tesis abordarán la utilización que realizan de las nuevas tecnologías los estudiantes de Primaria. "Un uso inapropiado de dispositivos móviles puede dar lugar a peligros potencialmente signativos", afirma la nueva doctora. El asunto de la convivencia escolar es un tema que preocupa, a juicio de los investigadores, en la Consejería de Educación. No en vano, ellos han colaborado en varios estudios de la Administración regional para evaluar el estado de la convivencia en las aulas. "No hay diferencias por cuestión de género ni por comunidades autónomas", aclara Barreiro quien, no obstante, especifica que existen variables conductuales, parentales y de entorno social. Así, se consideran factores de riesgo de ciberagresión ocasional la participación en redes sociales, el uso de programas de mensajería instantánea, la impulsividad, la agresión física en el propio entorno escolar, el desarrollo de una conducta antisocial, o juntarse a amistades antisociales. Del otro lado, un factor protector contra la ciberagresión es la empatía, aclara la joven doctora, quien cita como factores de riesgo de ciberagresión severa la agresión 'offline' y el hecho de ser cibervíctima.

El trabajo de Sandra Barreiro, realizado a partir de un muestreo con 3.148 estudiantes de 12 a 18 años de 19 centros educativos del Principado (8 concertados y 11 públicos) tiene su origen en una investigación previa sobre convivencia escolar de uno de sus directores de tesis, David Álvarez. En ese trabajo pudieron constatar la elevada presencia de las nuevas tecnologías en la vida cotidiana de los jóvenes. Así, un 95% de los alumnos de Secundaria contaba con un teléfono inteligente mientras que un 93% de las chicas tenían móvil propio. En el uso de redes sociales la tendencia se invierte, explica Barreiro, y ellas son un 83,7% mientras que el porcentaje de los chicos que hacen uso frecuente de las redes sociales desciende al 72,4%. En esas circunstancias el porcentaje de adolescentes que afirma haber ejercido alguna vez ciberagresión varía entre el 0,9% -de los que alguna vez han hecho algo humillante, lo han grabado y luego lo difundieron para burlarse de otra persona- y el 29,3%, que son los que dicen haber insultado alguna vez a alguien a través de mensajes de texto o programas de mensajería instantánea.

"Lo que vemos en la ciberagresión es que merma la autoestima de las víctimas y aumenta las conductas antisociales", revela la autora. El trabajo ha permitido al grupo reflexionar acerca de cómo realizar intervención en este tipo de ecosistemas. "Hay que trabajar las competencias digitales y realizar un buen uso de las TIC. Hay que enseñarles a afrontar la presión social", opina Celestino Rodríguez.

"La de Sandra es una tesis muy marcada en el campo educativo, se propone trabajar desde la prevención. Es un tema desde el que normalmente existe cierto silencio y los casos se conocen cuando son graves o complicados, cuando ya exigen una intervención", continúa Rodríguez, que fue profesor de la nueva doctora en Psicología en el máster de Formación del Profesorado y en quien ella dice haber encontrado a un maestro, igual que la profesora Trinidad García."Siempre que puedo pido ayuda en la Universidad, incluso en los casos que trabajo desde la práctica clínica", subraya Barreiro, "me gustaría colaborar con ellos".

Rodríguez reconoce la frustración que supone ver cómo muchos discípulos no encuentran hueco en la Universidad. "Intentamos protegerlos pero también les animamos a que realicen estancias fuera, para que lo pasen mal [ríe]. La Universidad es dura y hay que ser muy resiliente para completar una tesis, incluso echar alguna lágrima. Hoy, el que acaba una tesis tiene muchas posibilidades de trabajar porque reúne muchas competencias", comenta el profesor de Psicología Evolutiva que suma entre sus méritos la participación en proyectos para una mejor intervención y tratamiento de los niños con déficit de atención e hiperactividad. Rodríguez celebra que a través de doctores como Sandra Barreiro es posible conectar la práctica clínica con la investigación. "A nosotros también nos sirve para enseñar a los futuros maestros", dice.

La joven, natural de Turón, tuvo que afrontar la elaboración de tesis sin beca, un aspecto que su maestro asegura que presenta un valorar especial. "Me esforcé todo lo que pude, al final tienes que trabajar muchas horas y poner el dinero de tu bolsillo", apunta ella. Pero el esfuerzo mereció la pena. Su tesis dio lugar a la publicación de cinco artículos en revistas internacionales. Barreiro prepara ahora la publicación de un libro, que es fruto de su proyecto fin de máster: un compendio de más de 40 cuentos y propuestas de actividades infantiles para trabajar en el fomento de las emociones positivas, la convivencia escolar, la inteligencia emocional, los valores, el respeto y las normas. Está dirigido a psicólogos, orientadores y docentes para ayudarles a reducir conductas desadaptativas como las que se desarrollan ante el ciberacoso.

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