13 de febrero de 2018
13.02.2018

Casi 2.600 enfermos de riñón asturianos se sometieron a diálisis o trasplante en la última década

El Principado es la tercera comunidad autónoma con mayor prevalencia de pacientes en diálisis peritoneal, sólo por detrás de Baleares y Galicia

13.02.2018 | 18:48
Unidad de diálisis del Hospital de Jove (Gijón).

Asturias es la tercera comunidad autónoma de España con mayor prevalencia de pacientes que reciben diálisis peritoneal, sólo por detrás de Baleares y Galicia. Así lo revelan los datos más recientes presentados por la Sociedad Española de Nefrología (SEN) con motivo de la X Reunión Nacional de Diálisis Peritoneal.

El 17,7 por ciento de los enfermos con enfermedad renal crónica que iniciaron tratamiento sustitutivo en el Principado durante el año 2016, lo hicieron mediante diálisis peritoneal.

La prevalencia de pacientes en tratamiento sustitutivo se situaba en 2016 en Asturias en 1.265 afectados por millón de población (superior a la media nacional, con 1.233), mientras que la incidencia o número de personas que iniciaron estas terapias alcanzó las 178,4 personas por millón de población, treinta puntos por encima de la media nacional (142 personas por millón de habitantes).

Según el Registro Español de Enfermos Renales de la SEN, un total de 2.589 asturianos han sido objeto de un tratamiento renal sustitutivo desde el año 2007 hasta 2016. En este último año, un 8,5 por ciento de estos pacientes estaban en tratamiento con diálisis peritoneal, un 38,6 por ciento con hemodiálisis, y el 52,9 por ciento recibieron un trasplante renal.

Asturias es una de las regiones españolas en las que la diálisis peritoneal registra un mayor uso. De hecho, dispone de la Unidad de Diálisis Peritoneal que trata a más pacientes en nuestro país, la del Hospital Universitario Central de Asturias (HUCA).

La diálisis peritoneal es una de las técnicas que se utilizan para sustituir la función renal en aquellos pacientes cuyos riñones no pueden ya funcionar por sí mismos. Este procedimiento mejora la independencia y calidad de vida de los enfermos renales, al poder realizarla, a diferencia de la hemodiálisis, de manera autónoma y en su propio domicilio.

Mejores resultados

"Diferentes estudios confirman que su uso como tratamiento de inicio de la enfermedad tiene un impacto muy positivo en los resultados clínicos", subraya la SEN. Según esta sociedad médica, esta terapia "preserva mejor la función renal residual y mejora el coste-eficiencia del tratamiento renal sustitutivo, que también puede realizarse a través de hemodiálisis, más extendida entre los servicios sanitarios, o el trasplante renal".

A juicio de la Sociedad Española de Nefrología, el despegue definitivo y homogéneo en toda España de esta opción terapéutica para el tratamiento renal sustitutivo "necesitaría de una apuesta decidida, incorporando más recursos que lo permitan".

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