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La gaita que suena en Leicester Square es asturiana

Jimena Orejas, nieta de Gustavo Bueno, vive en Londres una inesperada aventura y se paga la estancia tocando en la calle

Jimena Orejas Bueno, entre dos gaiteros irlandeses, después del desfile de San Patricio en Londres.

Jimena Orejas Bueno, entre dos gaiteros irlandeses, después del desfile de San Patricio en Londres. LNE

Si usted se pasea por Leicester Square, en el corazón del West End londinense, y oye sonar una gaita y una melodía asturianas no es que se esté dejando llevar por la nostalgia. Jimena Orejas Bueno lleva desde enero tocando por esa zona, una de las más concurridas de la capital británica. Empezó en Oxford Street y desde hace algún tiempo frecuenta los estadios de fútbol cuando hay partido, porque los hinchas son generosos. Con lo que saca tocando de viernes a domingo se paga una habitación en un piso compartido, la manutención, el transporte y las clases de inglés. Jimena Orejas, que es nieta del filósofo Gustavo Bueno, está viviendo a sus 19 años una inesperada aventura.

La joven llanisca decidió tomarse un año antes de entrar en la Universidad para aclarar sus ideas y mejorar su inglés, y el pasado mes de septiembre llegó a Londres para trabajar como "au pair". La familia que la había contratado no le daba un buen trato y aguantó con ella cuatro meses. En Navidades dejó la casa y se buscó un alojamiento barato.

Jimena Orejas toca en la Banda de Gaitas "Llacín" desde que tenía 10 años, y se llevó la gaita a Londres. Cuando se quedó sin trabajo, se fijó en la cantidad de músicos que se ganaban la vida en la calle y decidió imitarles y probar suerte: "Al principio me daba un poco de vergüenza, fui a Oxford Street y puse el maletín de la gaita en el suelo con un cartel que dice: 'Ahorrando dinero para mis estudios, 19 años, desde Asturias, norte de España". Comprobó que aquello funcionaba y entre una multitud de artistas, entre los que hay cantantes, bailarines y músicos, se ha convertido en una rareza. "Soy la única con la gaita asturiana", dice, y además es mujer y, en comparación con el resto de sus compañeros, muy joven.

"En Londres no se necesita licencia para tocar en la calle, sólo para hacerlo en el metro, pero una gaita en el metro sería demasiado escandalosa", comenta Jimena Orejas. Ella interpreta el repertorio tradicional asturiano y dice que a mucha gente "le encanta", hasta el punto de que un transeúnte le entregó un billete de cien dólares, la cantidad más alta que ha recibido hasta ahora.

Los meses de invierno han sido duros. "En enero y febrero lo pase mal, se me agrietaron las manos del frío y me vestía con varias capas de ropa", cuenta. Y también intentaron robarle: "A la entrada de un partido de fútbol, tocando entre la multitud, un chico que vendía bufandas me cogió el maletín con el dinero y tuve que forcejear con él para quitárselo".

"Podía haber regresado a España cuando las cosas se pusieron mal, pero quise continuar aquí, y está siendo una experiencia que no voy a olvidar. Estar sola te hace crecer y madurar", afirma. El mes que viene regresa a España, para estudiar Turismo y Administración de Empresas. Cuando acabe la carrera quiere viajar por todo el mundo y tiene pensado llevarse la gaita.

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