13 de julio de 2018
13.07.2018
 

Las inundaciones por la tromba del miércoles eran "inevitables", sostienen los técnicos

Las redes de alcantarillado y desagüe, incapaces de absorber tanta lluvia en tan poco tiempo l El 112 registró un centenar de emergencias

13.07.2018 | 01:53
Las inundaciones por la tromba del miércoles eran "inevitables", sostienen los técnicos

Las inundaciones y riadas que provocó la enorme tromba de agua caída en el centro de Asturias el pasado miércoles, eran inevitables. En el diagnóstico han coincidido la Confederación Hidrográfica del Cantábrico, técnicos municipales y el Servicio de Emergencias del Principado. No se desbordó ningún río, ni siquiera llegó a decretarse la prealerta. El problema fue que ni las redes de alcantarillado ni los desagües pudieron absorber tal cantidad de litros de agua en tan poco tiempo. Oviedo acumuló la mayor cantidad de precipitaciones de todo el país, y la espectacular tormenta se saldó con argayos, cortes de luz, y hasta retrasos en los trenes.

El Servicio de Emergencias del Principado contabilizó un total de 104 incidentes en el conjunto de la región. La mayoría,  40, correspondieron a sótanos, garajes y locales comerciales anegados; otros 24 se produjeron en la red viaria; 32 más fueron cortes de carreteras locales y ocho más supusieron la limpieza de viales.

Las riadas que provocaron las fuertes e intensas lluvias tuvieron consecuencias también en las desembocaduras de los ríos. El Piles y el Nalón, en su desembocadura, amanecieron completamente marrones, como consecuencia de la escorrentía de lodo arrastrada por el agua.

La capital del Principado fue la que sufrió las mayores inundaciones y daños debido a las lluvias torrenciales. La concejala de Infraestructuras del Ayuntamiento de Oviedo, Ana Rivas, achacó las múltiples inundaciones que sufrió el municipio a la enorme cantidad de agua caída en poco más de una hora –más de 24 litros por metro cuadrado– y a que los desagües del centro y la zona rural no dan abasto. "Cae agua sobre agua, no acaba de secar y los edificios no son capaces a absorber tal cantidad. No es un río, es un océano lo que ha caído en esta ciudad". La edil asegura que los sistemas de desagüe y alcantarillado funcionan perfectamente, pero ante una tormenta de las características de la del miércoles es difícil que parte de la capital asturiana no quede anegada. "Habrá que hacer una nueva limpieza de algunos tramos de las tuberías de saneamiento por precaución ante posibles fisuras o averías", matizó Rivas.

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