La Agencia de Sanidad Ambiental y Consumo (ASAC) realizó más de 8.800 inspecciones en 2017, la mayoría en locales relacionados con la hostelería, elaboración y distribución de alimentos. Un control mayor que el ejercicio pasado, con mil intervenciones más a pesar de mantener el mismo presupuesto, que arroja datos muy positivos, con solo un 7% de las inspecciones catalogadas como insatisfactorias.

La ASAC se encarga de velar por la salud alimentaria de la población, garantizar la seguridad en el consumo y reducir los riesgos ambientales. "Una agencia que trabaja en la sombra permanentemente pero cuyo trabajo es muy importante", como explicaba su directora Rosa Urdiales en la presentación de la memoria de 2017. Un año que cerró con un balance de 497 expedientes sancionadores, repartidos entre sus cuatro áreas de trabajo.

El departamento de seguridad alimentaria, encargado de autorizaciones y registros de los establecimientos relacionados con la alimentación, realizó 8.803 inspecciones en 2017, la mayoría en establecimientos minoristas y relacionados con la hostelería. Este es el sector en el que se cometieron la mayoría de las irregularidades registradas el año pasado, siendo el mayor tipo relacionadas con el autocontrol de los locales, cuestiones documentales y de registro. La falta de formación del personal es otra de las incidencias más frecuentes en el ejercicio de 2017, seguido de los problemas estructurales derivados de obras.

La colaboración con el HUCA es otro de los puntos a destacar del trabajo de la agencia en el último año. El Laboratorio de Salud Pública, uno de los departamento de la ASAC, realizó un análisis de la comida y las instalaciones de la cocina del centro con el fin de evaluar y garantizar la higiene en el hospital.