La situación que afrontan los seis perros de la finca de Arniella (Siero) donde falleció trágicamente el vecino octogenario Evangelista Canto se antoja complicada. Ha terminado la cuarentena que pesaba sobre ellos tras el suceso y ahora se enfrentan a su futuro, que genera un tremendo desasosiego en su propietario, Guillermo Muñiz, a quien iba a visitar Evangelista cuando los perros destrozaron sus brazos a dentelladas. Falleció después en el hospital fruto de las heridas sufridas, de extrema gravedad. Cuando estaba tendido en el suelo, aún consciente, el propietario de los canes le preguntó cuál había sido y él contestó que "todos".

Guillermo Muñiz asume que debe deshacerse de los perros: no puede costear regularizarlos (casi todos carecen de chip y seguro) y asegura no poder vivir junto a ellos, recordando permanentemente la trágica muerte de su vecino y amigo. Aunque guarda un gran cariño a sus mascotas, especialmente a la perra "Luci".

Le da pena que puedan ser sacrificados, por eso pide una alternativa, como que sean acogidos en un lugar para perros. El futuro de los canes está en el aire, con el sacrificio como opción más drástica, que también fue solicitada por los hijos del fallecido.

¿Es necesario sacrificar a estos seis perros o sería una barbaridad hacerlo? El debate está abierto: son muchos los que consideran el sacrificio un gran error, pero también hay otros que no ven otra salida. ¿Tú qué opinas?

  • ¿Es necesario sacrificar a los perros que mataron a dentelladas a un vecino de Arniella (Siero)?