Suscríbete

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

Asturias aumenta la participación ciudadana en el planeamiento urbano, con más controles

El nuevo modelo incentiva la coexistencia de los usos público y privado en una misma parcela que denomina "complejos inmobiliarios"

La idea era acompasar las directrices de la planificación urbanística asturiana a las tendencias globales de un cambio de paradigma. La necesidad obligaba a adaptar la planificación territorial autonómica a la predilección generalizada por la regeneración de la ciudad construida frente al espacio urbano en desaforado crecimiento de los años

La apuesta recién divulgada introduce mecanismos de gestión del suelo que tratan de acoplarse a esas líneas maestras y trata de incrementar la participación ciudadana en el proceso de planificación y construcción de la nueva ciudad. Se acomete así una reforma tal vez necesaria, o al menos clarificadora en fondo y forma, pero todavía no suficiente al decir de algún experto urbanista que lleva años requiriendo de la administración más altura de miras y una transformación del modelo urbanístico a mayor escala, acaso con una primacía de la perspectiva autonómica sobre la municipal como guía de la transformación del futuro del desarrollo urbano. Se busca aquí una "mirada territorial" que imponga "la comunidad autónoma entera", más arriba del municipio, como ente administrativo fundamental de una planificación autonómica en clave metropolitana.

Con sus 41 años de experiencia en la construcción urbana, Víctor García Oviedo, arquitecto urbanista, es el emisor de este mensaje que ante la actualización del ROTU agradece un esfuerzo clarificador y modernizador del procedimiento que a sus ojos no basta. La nueva versión es buena "para el mientras tanto", para el tiempo que tarde en llegar la reforma fundamental. Porque el fondo del problema, viene a decir, es otra cosa. O está más abajo y requiere cambios de mayor hondura.

La actualización pendiente. De momento, la nueva norma actualiza y adapta las directrices del planeamiento asturiano a las nuevas condiciones de un espacio urbano "colmatado", al que acaso ya no le convenga tanto seguir creciendo como regenerar, rehabilitar y renovar los frutos de los crecimientos del pasado y adoptar una perspectiva de equilibrio y sostenibilidad. El ROTU se acompasa ahora a las pautas que marcan las modificaciones del ordenamiento estatal, el texto refundido de la ley del suelo y rehabilitación urbana (2015) y la ley de evaluación ambiental de 2013.

Los "complejos inmobiliarios". En ese contexto, este reglamento que se vuelve mucho más breve que su antecesor -tiene unos 300 artículos menos, este ROTU ya no reproduce como aquella casi todo el TROTU- incorpora una reforma significativa en el régimen de cesiones de suelo. El sistema habitual, según el que el promotor inmobiliario compensaba con suelo a la administración, se sustituye por una técnica diferente. Ahora se promueve, como norma, la entrega, en lugar de parcelas, de espacios dentro de la misma parcela, de suerte que se incentiva la "coexistencia entre usos de dominio público y privado" sin gastar dinero y suelo, esos bienes cada vez más escasos. La nomenclatura técnica llama a las entidades resultantes "complejos inmobiliarios", y si hubiera que imaginar un ejemplo podría ser un centro de salud en los bajos de un inmueble de viviendas. En el nuevo reglamento, esa figura se estimula con condiciones y "límites estrictos", exigiendo en todo caso que los que convivan en el mismo espacio sean, por citar sólo una de las restricciones, "usos socialmente compatibles".

La "viabilidad económica". La nueva norma impone además mecanismos que entiende como instrumentos de control en el planeamiento urbanístico. Se requiere de cualquier plan una acomodación a la realidad que pone el acento en la formulación de "memorias de viabilidad económica", de estudios económico-financieros, de viabilidad y sostenibilidad económica que calculen costes y evalúen ingresos potenciales, que valoren los cambios que se proponen y demuestren que lo planificado es viable y a la vez económicamente sostenible.

La participación ciudadana. Además de los nuevos mecanismos de aprovechamiento del suelo y de estas herramientas de control, el nuevo ROTU incide en un intento de apertura de nuevos cauces de participación ciudadana en los procesos de tramitación de los instrumentos urbanísticos. Si la administración quiere, podrá adelantar en el tiempo las consultas públicas sobre estas cuestiones y hacer posible que incluso antes de que se apruebe el primer documento de prioridades de un plan urbanístico "la ciudadanía pueda presentar sus propuestas de modelo de ciudad".

El "exceso regulador". Advierte García Oviedo contra el riesgo de un exceso de procedimiento, contra un superávit de legislación y una profusión normativa que a los ojos del redactor del plan puede llegar a convertir en un fin lo que debería ser un medio, que aprobar el plan acabe siendo el único objetivo.

La mirada metropolitana. Dicho todo eso, el nuevo ROTU podría ser, en general un buen vestido para cumplir lo que requiere el marco normativo estatal vigente, pero a lo mejor no tanto para satisfacer "lo que la sociedad demanda", opina García Oviedo. El asunto enlazará pronto con la urgencia del proyecto de ordenación del área central que ha emprendido el Principado y con la convicción de que urge activar la mirada metropolitana también para el urbanismo. Eso equivale a repensarse como región y a ir más allá de encajar las leyes propias en las estatales. Eso reclama un cambio, sí, pero en "el modelo urbanístico". La verdadera revolución pendiente sería, a ojos de urbanista, la modificación de la perspectiva y del concepto, de suerte que "el ente administrativo de la planificación no tenga por qué ser el municipio", advierte el arquitecto, "sino la comunidad autónoma entera". Asturias entendida como una gran ciudad, con su núcleo central como área metropolitana. Aboga García Oviedo por un eje urbano sin delimitación específica y por una planificación realmente regional. Por trasladar a todo el planeamiento asturiano el espíritu del que su colega Ramón Fernández Rañada dotó a los premiados planes especiales de ordenación de la costa, el POLA y el PESC. Únicamente así, remata, tendremos una visión real de conjunto, una auténtica "mirada territorial" desde la que abordar todas las iniciativas y configurar Asturias como "una gran ciudad que compita con las demás de Europa".

Para continuar leyendo, suscríbete al acceso de contenidos web

¿Ya eres suscriptor? Inicia sesión aquí

Y para los que quieren más, nuestras otras opciones de suscripción

Compartir el artículo

stats