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SUSANA DELGADO PALACIO | Bióloga, hoy recibe en Oviedo el premio "Hipócrates" de Nutrición

"La leche es el alimento más difícil de sustituir de nuestra dieta"

"Nuestro trabajo de colaboración entre el IPLA y los hospitales en un ejemplo del tipo de sinergias que pueden conseguirse en Asturias"

Susana Delgado Palacio, ayer, en el IPLA. MARCOS LEÓN

Susana Delgado Palacio, investigadora del Instituto de Productos Lácteos de Asturias (IPLA-CSIC), de Villaviciosa, recibe hoy en Oviedo el Premio Internacional "Hipócrates" de Investigación Médica sobre Nutrición Humana, convocado por la Real Academia de Medicina y Cirugía del Principado. En el acto expondrá el trabajo galardonado, cuyo título es "Microbiota y parámetros fecales de niños con alergia a la proteína de la leche de vaca no mediada por IgE tras dieta de exclusión láctea". La entrega tendrá lugar a las 20.00 horas en el Colegio de Médicos (plaza de América, Oviedo).

- A veces da la impresión de que consumir leche, algo muy sencillo durante siglos, se ha vuelto muy complicado. Las variables son numerosísimas. ¿Hay que hacer casi un máster para acertar?

-Muy a pesar nuestro, existe aún desconocimiento por parte de la sociedad en general y mucha confusión al respecto. El consumo de leche forma parte de nuestra cultura alimentaria desde siempre, sobre todo en una región como la nuestra. Se han creado muchas falsas creencias respecto a la leche, desde que "da mocos" hasta que el consumo de bebidas vegetales es más sano y saludable al no ser de origen animal. Si cambiamos los hábitos dietéticos estamos cambiando nuestra microbiota, que viene ya condicionada por nuestra herencia y entorno. Hay una frase célebre que dice "somos lo que comemos".

- ¿Qué debe saber el ciudadano sobre el consumo de leche? ¿Y en el caso de niños pequeños?

-La sociedad debe saber que la leche es un componente fundamental de la alimentación a lo largo de toda la vida, y especialmente en la infancia. Los niños que presentan alergia a las proteínas de la leche se ven obligados a eliminar de su dieta no sólo la leche sino productos lácteos derivados como yogures, quesos, helados... La leche es, quizá, el alimento más difícil de sustituir de nuestra dieta. En estos niños es fundamental compensar las carencias de la eliminación de lácteos para que no les falte ningún nutriente esencial, por ejemplo minerales, como el calcio, imprescindible para una correcta mineralización ósea durante esta etapa de crecimiento.

- ¿En qué medida la leche puede servir como medicamento natural?

-No creo que deba confundirse una cosa con otra. La leche no es un medicamento, sino un alimento indispensable. Ya he comentado que debe ser un componente fundamental de nuestra dieta. Deberíamos consumir de dos a cuatro raciones de lácteos al día, según nuestra edad y situación fisiológica (embarazo, lactancia...). Así lo recomiendan las guías de las sociedades científicas de nutrición y el Ministerio de Sanidad y Consumo. La leche está en nuestra pirámide nutricional.

- ¿Qué conclusiones de su trabajo destacará en su ponencia de hoy?

-Observamos que en niños con alergia a las proteínas de leche de vaca no mediada por inmunoglobulina E, el consumo de fórmulas de sustitución vegetales influye en las poblaciones microbianas intestinales y en los metabolitos que estas producen; y que es distinto el patrón de los niños que consumen formulas hidrolizadas de base láctea. Los metabolitos microbianos son a su vez mediadores del sistema inmunitario, y de su interrelación depende la resolución de la alergia.

- Es una investigación en colaboración con pediatras de tres hospitales. ¿Es fácil colaborar con médicos?

-La colaboración multidisciplinar entre equipos de distintas especialidades es fundamental en el avance del conocimiento. Éste en un ejemplo del tipo de sinergias que pueden conseguirse entre centros de investigación dentro de Asturias. Los médicos tiene una carga asistencial muy grande, pero cuando hay una buena motivación hacia tratar de esclarecer las bases para mejorar el diagnóstico y manejo de una patología tan poco conocida como ésta, la disposición es total.

- Si le dieran a elegir, ¿qué investigación sobre los lácteos le gustaría acometer? ¿Qué "misterio" le ilusionaría esclarecer?

-Realmente puedo decir que estoy haciendo la investigación que me gusta. Esta línea de investigación es incipiente y creo que todavía se puede hacer y ahondar mucho más. El desafío que supone la mejora en el pronóstico y resolución de la alergia a proteínas de leche de vaca no mediada por IgE es para mí un tema apasionante puesto que me toca muy de cerca. Además, en el mercado no hay derivados lácteos a partir de hidrolizados de proteínas de leche de vaca especialmente concebidos para edades infantiles. Aún hay mucho por investigar.

- ¿Cómo ve el mundo de la investigación? ¿Le ha costado mucho poder avanzar y vivir de su trabajo?

-La investigación requiere muchas horas de trabajo y dedicación. Es una carrera de fondo, con sus obstáculos. En mi caso, lo que más me afectó fue la crisis que vivimos hace unos años, que menoscabó profundamente los presupuestos para investigación y dejó a mucha gente muy formada en la estacada. A día de hoy, lo que se hace difícil es la conciliación familiar, pero esto no es algo específico de la ciencia, sino inherente a nuestra cultura y a nuestra sociedad.

- ¿Qué mejoras ve más urgentes en el ámbito de la investigación científica?

-Además de disponer de unos presupuestos adecuados para dotar de los equipamientos y medios materiales y humanos necesarios para seguir avanzando, creo que es muy importante también la cultura científica. En estos últimos años se están haciendo muchos esfuerzos en esta línea. Transmitir a la sociedad en qué y por qué se investiga, además de los resultados de los avances, es fundamental para que el ciudadano pueda estar informado. Por eso entiendo que iniciativas como este premio "Hipócrates" favorecen la difusión y divulgación científica.

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