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DAVID ARBESÚ | Historiador y profesor en la Universidad de Florida del Sur

"Artur Mas se presentó como Moisés en la Biblia, como el gran libertador de su pueblo"

"No hubo batalla en Covadonga; el relato cristiano es bíblico y la historia de Pelayo es la de Moisés y la de Judas Macabeo; la leyenda es exageradísima"

David Arbesú, ayer, durante la entrevista.

David Arbesú, ayer, durante la entrevista. MIKI LÓPEZ

El ovetense David Arbesú es historiador y profesor en la Universidad de Florida del Sur, donde dirige el departamento de español. Es, además, experto en la historia de Covadonga y hoy protagonizará la conferencia "Covadonga y Poitiers; Pelayo y Carlos Martel: Paralelismos Historiográficos y Legendarios", en el marco del programa

- ¿La batalla de Covadonga ocurrió realmente?

-Hay tres crónicas que son las versiones cristianas del reino de Asturias que son exageradísimas. Y sólo hay una mención, un relato árabe, que tiene bastante sentido y en el que se cuenta que llegaron a Covadonga y había 300 personas encastillados en la cueva, y que por supuesto no iban a subir allí. Así que decidieron esperar a que murieran y cuando quedaban 30 o así, cansaron de esperar y se fueron.

- Vamos, que nada de una gran batalla en la que 300 ganaron a 1.200...

-No. Vamos, tampoco cabrían. El relato cristiano es bíblico. En la Edad Media no hay historias inocentes ni creaciones propias. Los relatos son únicamente para legitimar las monarquías. Y eso ocurre con Covadonga y también con la Batalla de Poitiers. La historia de Pelayo es la de Moisés y la de Judas Macabeo. Lo que se busca es legitimar un nuevo reino y se utiliza la figura de Moisés por el hecho de que libera al pueblo oprimido, y la de Judas Macabeo por la victoria de unos pocos sobre muchos. Y lo que ocurre con Pelayo es lo mismo que con Carlos Martel en Poitiers. Se les presenta a ambos como libertadores de su pueblo y, siguiendo los ejemplos bíblicos, como monarcas elegidos directamente por Dios para dirigir sus destinos.

- ¿Quién era Pelayo?

-Era un noble, que estaba bien posicionado y conectado con la monarquía visigoda y que vino a Asturias a refugiarse porque tenía aquí conexiones. Pero nadie sabe dónde nació ni nada sobre él. Los visigodos reinaron 300 años en España, pero eran una tribu germánica y nunca conectaron con el pueblo. Ni siquiera nos dejaron vocabulario, más allá de algunas palabras, como yelmo. Nada más. En la copia del testamento de Alfonso II que está en la catedral de Oviedo (documento del 812) se nombra la gran victoria de Pelayo en los montes de Covadonga en una línea. Y luego aparecen las otras tres crónicas y ahí nace y muere la leyenda de Pelayo, que en realidad se conoce en Asturias, fuera apenas saben de ella, porque el relato quedó restringido a los reinos de Asturias, León y Castilla. Pero nada más, no se extendió por el resto de España.

- ¿La de Poitiers tiene más credibilidad?

-Es que en Poitiers sí hubo batalla, y eso figura tanto en la primera crónica cristiana como en las árabes. Otra cosa es que cambie el relato. En el siglo XVIII el historiador británico Edward Gibbon estudió la decadencia y caída del Imperio Romano y se fijó en la batalla de Poitiers y no en Covadonga. Quizás porque le pareció muy exagerado lo que contaban las crónicas. Pero hubo más batallas también en Francia que ocasionaron que los árabes no siguieran avanzando. Aún hace veinte años los historiadores estaban divididos entre los que seguían la tesis de Gibbon y que Poitiers había significado el fin del avance árabe por Europa, y los que no le conceden exclusividad.

- ¿Por qué en el siglo XXI, pese a todos los estudios y medios que hay, se mantienen estos mitos y leyendas?

-Napoleón decía que la historia es un conjunto de fábulas en las que nos ponemos de acuerdo. Tenemos mucha información, pero no la usamos, la gente no la usa. Las nuevas generaciones tienen internet, las redes sociales, ordenadores... pero sólo lo usan para enviar correos y comunicarse, y pocos para estudiar y conocer. Y luego está la figura del maestro y la veracidad absoluta que se le otorga a todo lo que figura en los libros, a todo lo impreso. Nadie lo cuestiona ni lo comprueba.

- Los independentistas catalanes hablan de recuperar el reino de los países catalanes.

-Cataluña nunca fue un reino. Lo que define a un territorio es el idioma y el conjunto de cuentos históricos que te han contado y que han ido pasando de generación en generación. En realidad lo que están haciendo es lo mismo que se hacía en la Edad Media. Hay un cartel de Artur Mas en el que se presentó con una escenografía propia de la Biblia y de Moisés, cuando se retiran las aguas del Mar Rojo para que su pueblo pudiera salir de Egipto. Volvemos a la imagen del libertador. Si impulsan el catalán y reinventan la historia dándote una nueva que te distingan de tus vecinos, pues puedes crear tu propio país con tus propios mitos.

- ¿Y los vascos?

-Es diferente. No tienen mito fundacional ni lo inventan. Hay escritos en la Edad Media como nobles, pero no conozco nada escrito de ellos como pueblo. En realidad se reivindican más como grupo étnico que como nación.

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