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Los investigadores biosanitarios critican la "falta de transparencia" de las ayudas

Varios jefes de grupo tildan de "desastrosa" la gestión de un concurso en el que sobró dinero pero se negaron apoyos pese a cumplir los requisitos

Los investigadores biosanitarios critican la "falta de transparencia" de las ayudas

Los investigadores biosanitarios de la región acusaron ayer al Gobierno asturiano de incurrir en "una falta de respeto" y una "falta de transparencia" en la convocatoria de unas ayudas de la que buena parte de estos científicos -algunos de los cuales dirigen grupos con proyectos nacionales e internacionales- han resultado excluidos.

A juicio de estos investigadores, la "desastrosa" gestión del procedimiento de ayudas es lo que explica una situación "inaudita": que, cumpliendo los requisitos, se les haya negado dinero por falta de fondos cuando han quedado sin adjudicar casi 2,9 de los 10,5 millones de euros de los que estaba dotado el plan para el trienio 2018-2020. Los científicos censuran que la resolución de la Consejería de Empleo, Industria y Turismo haya sido publicada el 31 de diciembre de 2018, cuando eran ayudas que ya correspondían a 2018.

Los jefes de grupo subrayan que esta situación les sitúa "en inferioridad de condiciones" para acometer el plan del Gobierno de que el Instituto de Investigación Sanitaria del Principado (ISPA), integrado por buena parte de estos equipos, pueda ser acreditado este año por el Instituto de Salud Carlos III, y así posibilitar que estos grupos accedan a las principales ayudas a la investigación en el ámbito biosanitario.

Algunos de los entrevistados se muestran más benevolentes, y aluden a la posibilidad de que las bases del concurso -o el baremo- hayan perjudicado a los grupos de este sector. No faltan los que dan por sentado que recurrirán el resultado.

A continuación, se ofrecen las valoraciones de seis de los grupos que han visto denegadas sus solicitudes. Todos ellos están encuadrados en la Fundación para la Investigación y la Innovación Biosanitaria del Principado (Finba), una de las grandes apuestas estratégicas del Gobierno asturiano de los últimos años.

Fernando Santos, catedrático de Pediatría y director del área de Pediatría del Hospital Universitario Central de Asturias (HUCA). "En la convocatoria anterior, nuestro grupo había recibido ayuda, y en esta ocasión cumplía todos los requisitos. El procedimiento de evaluación ha estado absolutamente falto de transparencia. No sabemos qué han evaluado ni qué baremo se ha aplicado. Es absurdo que el Principado niegue financiación a 16 de los 20 grupos a los que recientemente ha incluido en la Finba: se supone que son el buque insignia de la región en el ámbito de la investigación vinculada a la actividad asistencial. Somos grupos integrados en el Instituto de Investigación Sanitaria del Principado de Asturias (ISPA), un ente que el Principado está tratando de acreditar a nivel nacional ante el Instituto de Salud Carlos III. Para ello hemos tenido que someternos a una evaluación externa. Se supone que estamos en condiciones de competir por ayudas nacionales e internacionales, pero incomprensiblemente se nos niegan ayudas en Asturias cuando incluso ha sobrado dinero de la convocatoria. Esta medida es incoherente y supone una publicidad malísima para Asturias y para los investigadores asturianos".

Ana Coto, profesora titular del departamento de Morfología y Biología Celular de la Universidad de Oviedo. "Estamos ante una falta de respeto hacia los investigadores asturianos. En primer lugar, es inaudito el modo de gestionar el proceso de evaluación: el secretismo y las irregularidades fueron una máxima durante todo el proceso, sin listas de admitidos y excluidos provisionales y definitivos, sin conocer las evaluaciones de los proyectos y esperando hasta finales de año para la resolución, cuando 2018 era un año incluido en la convocatoria. Un desastre. En nuestro caso, hemos tenido que esperar al final para saber que mi grupo ni siquiera ha sido evaluado. La razón que aducen es que no cumplimos un requisito exigido en la convocatoria. Esto no es cierto, y podríamos demostrar que era otra la opción a valorar. Mi grupo consiguió en la anterior convocatoria 49 de 50 puntos posibles. La convocatoria 2018 supone o un desconocimiento de los grupos de investigación que tiene el Principado o una evidente forma de poner trabas para 'ahorrarse' el dinero. No olvidemos además que acaba de crearse el ISPA, que teóricamente incluye a los mejores grupos de investigación biomédica del Principado. ¿Cómo se explica entonces la baja concesión a dichos grupos? ¿Cómo se explica a los evaluadores del Instituto de Salud Carlos III que acreditarán a este Instituto que sus grupos no son capaces de obtener financiación en una convocatoria regional?".

Jesús Merayo, profesor titular de Oftalmología de la Universidad de Oviedo. "Quiero felicitar a los grupos que han obtenido financiación en la convocatoria. Aunque los fondos dedicados a investigación por parte del Principado son muy inferiores, en porcentaje del PIB regional, a los de Madrid o el País Vasco, siempre es de agradecer la apuesta por el I+D. Respecto a esta convocatoria, estoy desconcertado. En la edición anterior conseguimos financiación, y en estos cuatro años, y gracias en parte a aquella ayuda, hemos conseguido consolidarnos todavía más, consiguiendo proyectos competitivos nacionales, europeos y privados de la industria de nuestro sector. Entiendo que el grupo ha hecho bien los deberes, y los resultados se pueden comparar. Hemos pedido explicaciones sobre la evaluación. Cuando sepamos los cambios que ha habido en las reglas del juego, podremos tomar medidas: para recurrir la decisión y para hacerlo mejor la próxima vez. Lo más acuciante es que, al no haber obtenido fondos, no tenemos financiación para una investigadora brillante que lleva años en el grupo; estamos buscando alternativas para que pueda seguir desarrollando su labor investigadora".

Adonina Tardón, catedrática de Medicina Preventiva y Salud Pública de la Universidad de Oviedo. "Esta convocatoria está lastrada por la indefinición. Los indicadores que había que cumplir en los cinco años anteriores eran tan exageradamente duros que sólo unos pocos grupos privilegiados pudieron presentarse. A muchos grupos de la Finba y de otros organismos se nos dice que cumplimos los criterios exigidos pero que no se nos concede financiación 'por haberse agotado la cuantía máxima autorizada'. Y por otro lado sobra dinero que no se concede. No hay quien lo entienda. Lo considero una gran falta de respeto para los investigadores jóvenes, que están dejándose la piel con contratos por obra y servicio sin posibilidad de obtener ninguna estabilidad de futuro. El Instituto de Investigación Sanitaria (ISPA), creado hace tres años por el Principado, está inmerso en un proceso de evaluación a nivel nacional, y con esta resolución de nuevo estamos en inferioridad de condiciones con respecto a grupos de otras regiones".

Julio Bobes, catedrático de Psiquiatría de la Universidad de Oviedo. "Mi grupo está implicado en tres proyectos europeos y en el ciber (centros de investigación biomédica red) de salud mental a nivel nacional, y también en varios proyectos nacionales del Instituto de Salud Carlos III. Asturias lleva 15 años fuera de juego en investigación biosanitaria. Ha sido prácticamente la última comunidad autónoma que ha constituido un instituto para acceder a las grandes ayudas. Las cosas han cambiado en el último año y medio, gracias al esfuerzo del gerente y del director científico del ISPA. A nuestra propuesta nos responden que se ha agotado el presupuesto, y sin embargo han quedado sin gastar casi tres millones de euros. Es imprescindible que lo que no se gastó de 2018 se transfiera a 2019 y 2020 para responder a la demanda. La negativa a financiar a muchos grupos es una pésima noticia. El año 2019 será crítico, porque el ISPA debe ser validado por el Instituto de Salud Carlos IIII. Así no será posible hacer el esfuerzo final para confluir con nuestros colegas del resto del país. Las bases han priorizado la investigación básica, y eso perjudica a los médicos y a la investigación biosanitaria".

Juan Pablo Rodrigo, catedrático de Otorrinolaringología de la Universidad de Oviedo. "Nuestro grupo había obtenido la máxima calificación en la convocatoria anterior, y a nivel nacional formamos parte de redes de excelencia. Resulta muy decepcionante que en Asturias nos declaren no financiables. Supone un enorme fracaso para todos los grupos que estamos en la Finba, al menos en comparación con los resultados que estamos acostumbrados a obtener en otras convocatorias. Han publicado la resolución muy tardíamente, y no han sacado la puntuación de cada grupo. No quiero prejuzgar sin tener todos los datos. Quizá la clave es que los criterios que se han aplicado perjudican a los grupos de la rama biosanitaria, que tienen una orientación más bien clínica".

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