Numerosas personas se acercaron ayer hasta el tanatorio de Mieres, donde se había habilitado el velatorio por Miguel González, más conocido como "El Pedreru", ya que era natural de esta pequeña población ubicada en el alto de Urbiés. Allí estaban sus hermanos y también sus hijas, Patricia y Noelia, quienes quisieron agradecer "todas las muestras de cariño que estamos recibiendo estos días, sabemos que se le va a echar mucho de menos", apuntó esta última.

El fallecido, de 70 años, estaba centrado en el cuidado del ganado desde que se jubiló de la minería. "Siempre había tenido vacas, pero desde que dejó la mina se convirtió en su pasión", explicaba su hija. De hecho iba a ver a sus animales en La Colladiella cuando la carretera se vino abajo y cayó con su vehículo por un desnivel de unos cincuenta metros. El coche quedó en un lecho de barro en el que los Bomberos se hundían casi hasta las rodillas. Más arriba, en la carretera aparecía un boquete de grandes dimensiones, bajo el que manaba gran cantidad de agua. Murió en el acto y los servicios sanitarios desplazados hasta la zona sólo pudieron confirmar la defunción. Y su fallecimiento se extendió como la pólvora por todo el concejo, y sobre todo entre los vecinos de Urbiés. "Era muy querido en el pueblo, además tenía un carácter muy bonachón", recordaba su hija emocionada, asegurando que "también tenía mucho sentido del humor, tenía la habilidad de sacarle punta a todo".

Miguel González se divorció hace años, cuando sus hijas eran todavía pequeñas, pero tenía un gran apoyo de sus hermanos. "Tenía muy buena relación con mis tíos, además a uno de ellos lo veía de continuo porque también vive en El Pedreru", explicó la hija. Antes de jubilarse había trabajado como minero en La Rebaldana, donde pasó la mayoría de su vida laboral. Allí también hizo grandes amigos, que no dudaron un momento en acercarse hasta el tanatorio para dar el pésame a la familia.

El velatorio se alargará hasta hoy a las dos de la tarde. Entonces se celebrará un responso en las instalaciones y se procederá a incinerar el cuerpo. El funeral se celebrará el próximo 2 de febrero, a la una de la tarde, en la iglesia de Urbiés.