07 de febrero de 2019
07.02.2019

Absuelta la médica acusada tras morir un bebé ahogado por una palomita en Ibias

La Audiencia revoca el fallo del Juzgado de lo Penal al entender que en el diagnóstico de la niña no hubo "homicidio por imprudencia grave"

07.02.2019 | 00:47
Estíbaliz Valdés.

La Sección Segunda de la Audiencia Provincial de Asturias ha revocado la sentencia condenatoria a la cirujana pediátrica Estíbaliz Valdés, que ha sido finalmente absuelta del delito por homicidio por imprudencia profesional grave por la muerte de una niña de 18 meses que falleció al atragantarse con una palomita. La sentencia, que ya es firme, absuelve también a la aseguradora y al SESPA.

El Juzgado de lo Penal 1 de Oviedo la había condenado a un año de prisión y una inhabilitación de tres años para ejercer como médica. La absolución de la Audiencia Provincial de Oviedo le permite tomar posesión de una plaza fija en la Comunidad Valenciana. También la exime del pago de una indemnización de 130.000 euros a los padres de la pequeña.

La médica, que ejercía en el Hospital Universitario Central de Asturias (HUCA), fue condenada por el conocido como "caso de la palomita", en el que falleció Ana Suárez Fernández, la pequeña de 18 meses, natural y vecina de Ibias. El abogado de la cirujana, Julio César Galán Cortés, mostró ayer "su inmensa satisfacción" por el fallo.

La pequeña falleció el 14 de marzo de 2013 por anoxia encefálica por insuficiencia respiratoria aguda, debido a la obstrucción de la tráquea por un grano de maíz, cinco días después de haber ingerido una palomita.

Durante el juicio, la defensa de la médica trató de demostrar que la broncoscopia a la menor no estaba indicada y que la hubiese puesto en peligro de forma innecesaria. En aquella primera sentencia fue clave la opinión del médico forense, que indicó que solo la broncoscopia hubiese salvado la vida a la niña.

"Extremé las precauciones", llegó a declarar la mujer. Y explicó que no practicó la broncoscopia porque "era mayor el riesgo que el beneficio". Afirmó haber cumplido el protocolo y argumentó que un dos por ciento de los niños a los que se les hace esa prueba fallecen. Contó que, además de dos exploraciones, realizó unas placas y consultó a otro pediatra.

La Audiencia Provincial considera que "no resulta acreditado que la actuación de la acusada fuera contraria a la 'lex artis', coincidiendo todos los peritos en sus respectivos dictámenes que el desenlace producido no era previsible y que no había criterios claros para hacer una broncoscopia".

El Tribunal no aprecia por tanto "una actuación delictiva constitutiva del delito de homicidio por imprudencia grave por el que ha sido condenada" la doctora, "máxime si se tiene presente que nos encontramos en el ámbito de la responsabilidad penal, donde rige el principio 'in dubio pro reo', sin que haya quedado acreditado que sus prescripciones no se encontraran dentro del abanico de lo que exigía la praxis médica ante la ausencia o insuficiencia de síntomas".

No obstante, la Audiencia advierte de que la absolución no excluye "la valoración de los hechos que podría efectuarse en otros órdenes jurisdiccionales por una eventual responsabilidad patrimonial por un posible error de diagnóstico en lo referente a la etiología de la hipoventilación de campo pulmonar derecho" que presentaba la niña.

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