10 de febrero de 2019
10.02.2019

Amenazan con expedientar al guardia civil asturiano que puso un urinario para sus compañeros a las puertas del chalé de Iglesias y Montero

"Ellos decían que no querían ni ver un guardia civil dentro de su casa y no vimos más opción", sentencia el responsable de la Unión de Guardias Civiles

10.02.2019 | 20:52

A Ramón Prendes le han pasado muchas cosas en su recorrido como máximo responsable de la Unión de Guardias Civiles pero hasta ahora nadie le había amenazado con abrirle un expediente por un gesto tan básico como instalar un urinario en la vía pública para, en sus propias palabras, "mejorar la vida de los compañeros". El problema radica en dónde instaló el asturiano ese servicio: a las puertas del polémico chalé de Pablo Iglesias e Irene Montero en Galapagar. Un chalé cuya adquisición provocó en su día que el líder de Podemos tuviera que preguntar a la militancia de su partido acerca de su continuidad como Secretario General de la formación.

Los problemas con los agentes de la Guardia Civil que custodian la vivienda empezaron hace tiempo según relata Prendes. "Normalmente el protegido deja un área de su casa reservada para que los compañeros que hacen guardia en la puerta puedan entrar y salir. Son muchas horas y tienes que ir al baño, no hay otra, es una necesidad física", asegura el agente de la Benemérita. El problema, añade, es que en este caso los protegidos "decían que no querían ni ver un guardia civil dentro de su casa". Por todo ello "no vimos más opción" que instalar un urinario en la vía pública. Prendes asegura que la única solución que daban los responsables del cuerpo era "que los compañeros se turnaran, pidieran un relevo y fueran hasta el cuartel para ir al baño pero eso era inviable", explica.

La unión de Guardias Civiles pidió permiso al Ayuntamiento de Galapagar. Se lo concedieron en 24 horas. En cuanto "inauguraron" ese urinario empezaron las amenazas. Según Prendes los responsables del cuerpo le llamaron para amenazarle con un expediente. "Decían que las cosas podían ir mejor que incluso durante la Navidad Montero había salido a dar comida a los compañeros", explica sarcástico. Lo cierto es que este asturiano ya tiene sobre la mesa dos amenazas de expediente, la otra por firmar un manifiesto de una asociación de víctimas del terrorismo en el que se contenían valoraciones políticas que, según los jefes de la Guardia Civil, iban contra la neutralidad que debe representar en todo caso el cuerpo armado.

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