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Regresa el anticiclón y Asturias mira de reojo el fuego cántabro

Los cazadores sugieren que los últimos incendios en el Oriente buscan ahuyentar al lobo, al producirse en áreas con ataques

Un avión trabaja en las labores de extinción.

Un avión trabaja en las labores de extinción. | EFE

La brutal caída de las temperaturas registrada ayer -el termómetro cayó más de diez grados y volvió a nevar en las zonas de montaña- ha quedado en eso, una arañazo invernal, porque a partir de hoy el tiempo vuelve a mejorar paulatinamente -aunque aún podría producirse alguna nevada a más de 1.200 metros-, de forma que, a partir del jueves, regresa el anticiclón y las temperaturas máximas por encima de los veinte grados.

Ese mismo día habrá viento del sur, de cuyas consecuencias en forma de incendios desaforados saben muy bien en el Suroccidente asturiano. Las altas temperaturas continuarán la semana que viene. Por tanto, vuelve el riesgo de incendios. Aunque no estamos en época de quemas para generar pastos -suelen ser en octubre y noviembre-, Asturias mira de reojo la ola de incendios que se ha cebado en la vecina comunidad cántabra, más de 200 fuegos desde el jueves, un vendaval de fuego que obligó a movilizar a la Unidad Militar de Emergenciasy que solo cesó con la llegada de las lluvias de ayer. Los fuegos se relacionan en la región vecina con las quemas para generar pastos. Ha sido tal el impacto de esta ola de fuego que el fiscal de la Sala de Medio Ambiente y Urbanismo del Tribunal Supremo, Antonio Vercher, ha abogado por "reacciones más duras desde el punto de vista administrativo", tanto preventivas como después del hecho, para erradicar las quemas para ganar pastos, una práctica habitual en Asturias.

En comparación con Cantabria, este fin de semana apenas se produjeron incendios en Asturias. Hubo fuegos en Belmonte de Miranda y Parres, en zonas predominantemente de matorral, y fueron extinguidos sin grandes problemas. No hubo viento fuerte, lo que minimizó las posibilidades de que las llamas se desbocasen.

Gaby García Alonso, presidente de la sociedad de cazadores La Parraguesa, sugería ayer una posibilidad que explicaba los últimos fuegos, al menos en el Oriente. Éstos se produjeron en áreas donde se han producido ataques de lobos, y las llamas solo tratarían de ahuyentarlos y alejarlos de las áreas ganaderas.

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