09 de marzo de 2019
09.03.2019

Avilés vive el feminismo como una fiesta

"Estamos hartas de concentraciones silenciosas porque ya hemos callado toda la vida", clama la plataforma 8-M en una jornada jovial y reinvindicativa, con dos millares de asistentes

09.03.2019 | 00:08
Avilés vive el feminismo como una fiesta
Vista general de la concentración de ayer en la plaza de España.

Loli Valero acudió ayer a la concentración feminista de Avilés con media hora de antelación. A sus 67 años, acudió porque sus otros siete hermanos fueron al colegio y a ella no se lo consintieron por "ser mujer". Marina Villaverde, de 17 años, clamaba porque en sus libros escolares "apenas salen mujeres". Medio siglo de separación entre ellas y la misma discriminación machista por la que 2.000 personas se manifestaron en El Parche en el Día internacional de la mujer.

El feminismo quiso tomar la calle desde la madrugada. "A la huelga, a la huelga", cantaban las de la plataforma 8 de Marzo. Doce horas después escenificaron toda una fiesta, tan rabiosamente reivindicativa como ruidosa.

"Estamos hartas de concentraciones silenciosas. Llevamos toda la vida calladas", expresó Alexia Fernández, una de las promotoras de la plataforma del 8 M.

Hasta la entrada feminista en El Parche, rictus contemplativo. Como esperando algo que no llegaba. "Parece que hay menos gente", se llegó a comentar. Sonó hasta música de Bustamante.

Cuando irrumpieron las de la plataforma 8-M por la calle San Francisco, lo hicieron como si entrara una hinchada ultra. "Aquí estamos las feministas", cantaban con alegría contagiosa.

Tomaron la palabra varias mujeres, a las puertas del Ayuntamiento. Hablaron Khady Sarr, una senegalesa de 37 años, que dijo que "hoy -por ayer- se escuchan las voces de todas las ninguneadas"; Charito Cabrera, una ecuatoriana de 52, que afirmó que estaba allí porque "a ninguna de mis siete hijas le han dado permiso en el trabajo para venir", entre otras varias.

Entre todas quisieron homogeneizar en su discurso una amalgama de demandas y problemas sociales, como el aborto, la libertad sexual, el racismo. Lo hicieron en un manifiesto de ocho puntos, entonado con gritos, proclamas y hasta bailes.

Los cánticos fueron variados. Algunos ya consabidos como: "Bote, bote, machista el que no bote", "Si nos educan iguales, seremos iguales" o el replicado por toda España "yo si te creo", en apoyo a la víctima de La Manada en los sanfermines de 2016.

Otros fueron mucho más duros y anticlericales. "El Papa no nos deja comernos la almeja", "Vamos a quemar la Conferencia Episcopal, por machista y patriarcal" o "si el Papa estuviera preñado, el aborto sería legal".

Los más llamativos fueron los que tenían coreografía incluida. "Que nos detengan, que somos feministas, malvadas y abortistas", parodiando el ritmo de "Que la detengan" de David Civera. Uno que decía "Revolución, revolución, le gusta a usted, le gusta usted", imitando la canción "Yo tengo un tic". E, incluso, una reinterpretación feminista de la canción partisana italiana "Bella Ciao".

Del Parche, las feministas de la plataforma 8-M marcharon al juzgado. Lo hicieron porque consideraron un agravio que las concejalas de Igualdad de todos los consistorio de la comarca leyeran su manifiesto a las 13.30 horas.

Con esta marcha iniciada, Noelia González, del Centro Asesor de la Mujer, afirmó que el 8 de marzo "es el símbolo del trabajo de todas las mujeres que han defendido la igualdad y que con su acción decidida han logrado importantes avances. Es el símbolo de la lucha que ha mantenido el movimiento feminista durante siglos". El tercer manifiesto lo leyeron las concejalas de Igualdad de Avilés, Corvera, Castrillón, Illas y Gozón.

Mientras, las feministas escenificaron una toma pacífica de los juzgados, en protesta por la sentencia del caso La Manada. Lo pareció porque un grupo apareció por Marcos del Torniello y otro confluyó por la calle Pruneda. No hubo ni un solo incidente. Francisco Pérez, un dominicano de 25 años, estuvo allí con su hija Ariane, de tres: "Quiero que cuando salga de fiesta vuelva a casa sana".

Chillaron aquello de "estamos hasta el coño de tanto putero" varias personas que afirmaron haber sido víctima de abusos sexuales. Como Gloria Luna, de 31 años, que habló de cuando a los 19, su jefe en la autoescuela en la que trabajaba le dijo "¿sabes poner el coche a cien?". O Joel Santos, un bisexual de 17, que cuando lo reconoció, lo primero que le dijeron fue "maricón de mierda". O Mara Romero, de 18, que contó como un día de fiesta la tocaron la entrepierna sin su consentimiento.

Poco después, se dispersaron. Pero los actos no paran. Hoy, se abren varias exposiciones fotográficas feministas, en la Factoría Cultural y Las Meanas, se leerá un manifiesto del Consejo Municipal de la Mujer en el teatro Palacio Valdés. Ayer fue 8 de marzo y las mujeres y el feminismo tomaron la calle. Pero la lucha por la igualdad sigue.

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