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Cupón y lotería enganchan a los menores, alerta el Principado

"Los rascas sí que son adictivos", avisa el Gobierno | Las casas de apuestas piden "equiparar criterios" entre el sector público y privado

Cupón y lotería enganchan a los menores, alerta el Principado

Cupón y lotería enganchan a los menores, alerta el Principado

Las mismas reglas del juego para el sector privado que para público. Eso es lo que demandan los empresarios asturianos, que consideran un "agravio comparativo" que la ONCE amplíe sus puntos de ventas a supermercados, gasolineras u oficinas de Correos, mientras que la legislación para casinos, bingos y casas de apuestas es cada vez más restrictiva. "Hay que equiparar los criterios", reclamaron ayer en Oviedo en unas jornadas sobre ludopatía, en las que se debatió sobre el anuncio del Principado de suspender durante ocho meses las autorizaciones para abrir nuevos establecimientos de juego en la región. La directora general de Interior, Pilar Alonso, pidió a la Administración estatal reforzar el control de acceso de menores a cupones y loterías, como los rascas de la ONCE, porque esos, dijo, "sí son adictivos".

El Principado realizó en el último año un total de 743 inspecciones, de las cuales 400 fueron para comprobar que no hubiese adolescentes en las casas de apuestas. "No encontramos ni un solo caso", subrayó Alonso, a pesar de haberse incrementado la vigilancia. Lo cual quiere decir que los menores -según una encuesta regional, el 16% de ellos juegan- participan en las apuestas deportivas por internet. En este sentido, Isaac Rodríguez, miembro del comité jurídico del Consejo Empresarial del Juego (CEJUEGO), diferencia entre las páginas web legales -las de dominio punto es- e ilegales -las punto com-. En las primeras es "muy difícil" que un menor entre salvo que suplente la identidad de un adulto. En cambio, en las segundas es más fácil, puesto que no existen restricciones; contra ellas lucha constantemente el Gobierno central. "Hoy en día en el teléfono móvil tenemos un casino", aseguró.

Los propietarios de casas de apuestas y salones recreativos ven con buenos ojos la suspensión temporal de apertura de nuevos establecimientos ante la avalancha de solicitudes: 47 en menos de tres meses. Los ocho meses de parálisis servirán, según concretó la directora general de Interior, para "reflexionar" y fijar "criterios", como "el número máximo de salas que le corresponde a Asturias, dónde situarlas, con qué condiciones...". En la actualidad, "por población, la región puede llegar a acoger más establecimientos" de juego. De hecho, está muy lejos de otras comunidades, como Murcia, que para 1,4 millones de habitantes tiene 565 casas de apuestas. El Principado se queda en 36. Además es una de las comunidades más restrictivas del país en la publicidad, que sólo puede ser informativa, y en el acceso de menores y "prohibidos" -los inscritos en el registro de adictos al juego, que son unos 560-. Para ello, los trabajadores están obligados a pedir el DNI a todos usuarios y están recibiendo formación para saber cómo actuar en casa caso.

El sector privado acepta estas condiciones, pero exige las misma reglas para las administraciones públicas. "El juego es juego. No tiene apellidos", defiende Isaac Rodríguez, también secretario de la Comisión de Prevención de la Ludopatía en el Principado de Asturias. La directora general de Interior comparte su reflexión y alertó en las jornadas organizadas por la Asociación de Amas de Casa, Consumidores y Usuarios del Principado Santa María de Covadonga del poder adictivo de los rascas de la ONCE que compran ya los menores.

El delegado de Loterías y Apuestas del Estado en Asturias, Roberto Morales, afirma que en las administraciones de la región hay un "control super estricto de este tema", aunque, reconoce, "eso no quita que haya algún despistado". Así sucedió con el adolescente de 15 años que ganó el primer premio de la lotería de El Niño en Barcelona el pasado mes de enero. Su caso fue entonces muy polémico. Morales asegura que hay casos de padres que "les hace gracia" que su hijo rellene o entregue el boleto al dependiente, pero su deber es atajar estos comportamientos. "A veces nos tenemos que enfadar", admite. "Tenemos un control impresionante y yo personalmente me encargo de recordárselo siempre a los titulares porque es un tema muy serio", agrega Morales.

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