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JAVIER CARRASCOSA GONZÁLEZ | Catedrático de Derecho Internacional Privado y experto en divorcios internacionales

"El divorcio no es un fracaso, sino la oportunidad de un nuevo amanecer"

"Es despreciable convertir a los hijos en herramientas para hacer daño al otro; los buenos padres no hacen eso"

Javier Carrascosa, en la sede del Colegio de Abogados de Oviedo.

Javier Carrascosa, en la sede del Colegio de Abogados de Oviedo. MIKI LÓPEZ

Javier Carrascosa González (Granada, 1965) es catedrático de Derecho Internacional Privado de la Universidad de Murcia y experto en divorcios internacionales. Hace unos días visitó Asturias para participar en un seminario impartido en el Colegio de Abogados de Oviedo, al que asistió una nutrida representación de letrados del Principado.

- ¿Divorcio es sinónimo de fracaso?

-¡Qué va! No es un fracaso de tu vida, sino la oportunidad de un nuevo amanecer. En la época en la que vivimos, la gente se ha vuelto individualista, piensa que nada más tiene una vida y que la quiere disfrutar. Antes se aguantaba lo que a cada uno le tocara y muchos tenían una vida insatisfactoria, e incluso triste. Pero el ser humano quiere ser feliz y tiene esperanza, así que si no está contento, quiere cambiar. Hay que mirar hacia adelante y tratar de ser feliz.

- Dicen los más mayores que hay muchos divorcios porque la gente ahora no aguanta nada.

-La culpa del divorcio la tiene la prolongación de la vida. Siempre hay tiempo para otra oportunidad.

- Con la crisis económica se frenaron los divorcios, pero han vuelto a coger fuerza.

-La crisis cambió muchas cosas. Las tasas en España eran de las más altas de Europa, pero la gente pensó en el bolsillo y lo caro que le salía, y las cifras bajaron. Ahora están volviendo a subir, lo que indica que la economía ha mejorado. Mire, en Estados Unidos te miran mal si dices que llevas 20 años con la misma pareja. Piensan que uno de los dos tiene que estar enfermo. Es rarísimo, y más aún en sitios como Nueva York y California. Allí tres de cada tres matrimonios se divorcian. En España es algo menos: dos de cada tres, más o menos. También es verdad que la gente ahora se casa menos. Si uno se va a vivir con la pareja y la relación se rompe, no computa como divorcio.

- El problema en un divorcio son los niños.

-Los problemas son el dinero y los niños, que siempre salen perdiendo. Así que lo realmente importante es que ellos sufran lo menos posible. De ahí que prime el interés superior del menor y por eso se buscan soluciones a medida para cada uno de ellos. No hay fórmulas inflexibles.

- ¿Es una buena fórmula la custodia compartida?

-La jurisprudencia dice que los hijos son tanto de la madre como del padre. De ahí que surgiera la custodia compartida, que luego se modula según el caso. Pero siempre buscando la solución más positiva para el menor, porque el hijo tiene derecho a disfrutar de ambos progenitores.

- Pero muchas veces uno de ellos o los dos utilizan a los hijos en contra el otro para hacer daño.

-Es el síndrome de alineación parental. El amor y el odio están separados por una línea muy sutil y cuando acaba el amor es muy fácil que llegue el odio. Entonces surgen los problemas por el dinero, y los hijos se convierten en una herramienta que se utiliza para hacer daño a la otra parte. Eso es despreciable, porque un buen padre y una buena madre no hacen eso.

- El caso de Juana Rivas...

-Este tipo de casos son muy habituales en todo el mundo occidental. Cuando surgen dificultades, el padre o la madre se lleva a los hijos a su país de origen, porque piensa que encontrará alguna estrategia para quedarse con ellos. La realidad es que al niño se le "cosifica", se le trata como a una cosa. No se piensa que el niño tiene derecho a vivir en su entorno, en su colegio, con sus amigos, y por eso la legislación establece que, cuando se arranca al niño de esa manera y se le lleva ilícitamente, hay que restituirlo a su residencia habitual.

- Pero Juana Rivas alegó malos tratos para justificar la huida.

-Se trata de juzgar el maltrato hacia los niños, si los ha habido delante de ellos y si les ha creado perjuicio. En el caso de Juana Rivas, hubo denuncia por malos tratos no demostrados y hace años. No había pruebas reales y el peligro de que se repitieran ocho años después era improbable. No basta con decir que hubo maltrato, hay que probarlo y probar que influyó en los niños. Juana Rivas tuvo otro hijo con su marido y presunto maltratador después de aquellos supuestos malos tratos.

- ¿Y si se pregunta a los hijos?

-Ahí entra la ponderación de edad y juicio. Se entiende que con 12 años o más se les debe escuchar porque a partir de esa edad ya tienen más juicio, son más auténticos y lo que expresan es su voluntad. Antes de esa edad también se les puede escuchar, pero es difícil porque se trata de que su opinión no esté contaminada por ninguno de los progenitores.

- Diga dos reformas que considere básicas en el sistema español actual en el ámbito de familia.

-Hay dos que son fundamentales: Crear unos tribunales especializados en Derecho de Familia y duplicar el número de jueces. No puede ser que el mismo juez resuelva un hurto, un desahucio, y un divorcio, que supone unos conocimientos jurídicos, psicológicos y emocionales muy concretos, porque su decisiones tienen una trascendencia vital. Van a marcar el resto de la vida de unas personas y de sus hijos. Los jueces hacen un trabajo heroico porque, además de lo anterior, igual tienen seis o siete juicios en una mañana. ¿Cómo es posible?

- Pero todos los gobiernos alegan que no hay dinero.

-No hay dinero para esto, pero sí para otras cosas, ¿verdad? Si se fuera consciente de que resolver los conflictos cuanto antes favorece a la sociedad, las cosas se harían de otra manera. La justicia retrasada es justicia denegada. No se puede esperar un año para que el juez dicte sentencia de divorcio, y luego meses si es que hay que recurrir. Es un sufrimiento para los ciudadanos.

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