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Me quedo en el pueblo | Dosango

El electricista que apostó por el campo

Álvaro Fernández García ejerce su profesión en el concejo de Santo Adriano y en los limítrofes y tiene además varias ovejas, cabras y yeguas

Álvaro Fernández García, con algunas de sus ovejas, en el pueblo de Dosango (Santo Adriano de Tuñón).

Álvaro Fernández García, con algunas de sus ovejas, en el pueblo de Dosango (Santo Adriano de Tuñón). ANA PAZ PAREDES

Álvaro Fernández García es un joven de 23 años con las ideas muy claras. Sobre todo en cuanto tiene que ver sobre dónde quiere vivir y de qué. "Suelo estar en el pueblo casi siempre y a Oviedo voy a ver a mis padres. Estudié un módulo de Gestión Forestal y luego un grado superior de Electricidad. Vivo aquí en Dosango en la casa familiar por elección propia. En los pueblos se vive mejor que en las ciudades; yo siempre supe que quería quedarme aquí", afirma mientras da de comer a un pequeño grupo de ovejas y algunas cabras que tiene en un prao cercano a su casa. "Me gusta la tranquilidad que hay aquí y además me gustan mucho los animales. Los tengo por afición, porque lo viví desde pequeño en casa de los abuelos. También tengo alguna yegua, pero generalmente andan por el monte", añade a renglón seguido.

Este joven de Dosango no solo eligió su pueblo para vivir sino también el medio rural para ejercer la profesión para la que se preparó. "Se vive mejor en el pueblo y también se trabaja mejor por los pueblos, al menos en mi caso. Yo ejerzo como electricista no solo en Santo Adriano, también en Quirós, Proaza y Teverga, que es de donde me suelen llamar. Soy electricista y hago todo lo que tiene implícito mi trabajo, desde arreglar cuanto tiene que ver con averías como dar de alta casas nuevas, por poner un ejemplo. No me falta trabajo porque aquí funciona el boca a oreja y cuando no estoy en un lado estoy en el otro. Me gusta mi trabajo y, además, me gusta ejercerlo en el campo, donde vivo", destaca.

No queda mucha gente de su edad en Dosango. De hecho, con 23 años es el único. Tampoco queda mucha gente joven en su concejo y en los del entorno. "Aquí hay muy poca gente joven y la poca que hay se marcha. Pero bueno, los que quedamos somos pocos pero valientes" (ríe). Para él está claro que la ganadería, al menos en zonas de orografía complicada y altas, lo tiene muy difícil para mantenerse. "Los pueblos que están en terrenos cuestos lo tienen mal, casi parecen condenados a desaparecer en lo que se refiere a seguir viviendo de la ganadería. Otra cosa es que las casas se destinen a turismo rural, al alquiler o bien sus dueños las mantengan como casas de fin de semana. Pero lo que se dice vivir de la ganadería como antaño, como que no. Habrá gente que tenga un par de caballos o tres vacas porque les guste, como me pasa a mí, pero es que los tiempos cambian y las exigencias también. Ahora necesitas cierto número de animales, bastantes, para salir adelante con la ganadería", asegura.

En cuanto a las subvenciones, este joven se muestra partidario pero con matices. "Yo creo que ayudan bastante, pero igual habría que diferenciar un poco la zona en la que se encuentra cada uno para recibirla, se me ocurre. Igual no habría que tener muchos animales sino los necesarios para tenerlos bien atendidos, primando la calidad sobre la cantidad. Aquí no podemos competir en número, pero sí en calidad", explica.

Álvaro Fernández dice estar a veinte minutos de Oviedo y tener tiempo para el ocio. "Vivo en el pueblo y tengo la ciudad ahí mismo. Estar aquí no me quita de salir algún fin de semana de fiesta con los amigos; muchas veces, además de ver a la familia voy a comprar material", recuerda este joven, que, sin embargo, reclama para su pueblo una buena conexión a internet, de la que carecen. "En la zona rural, a día de hoy, es tan imprescindible como en la ciudad", sentencia.

En cuanto a si volver al campo en el siglo XXI es un buena opción, él cree que sí. "Por supuesto, la calidad de vida nada tiene que ver con las ciudades. No sé cuál es la forma exacta, pero hay miles de maneras y cada cual debe encontrarla. Querer es poder y para eso hay que intentarlo".

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