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El patrón de la Junta baja el telón

Fernando Lastra protagoniza hoy sus últimas intervenciones en el Parlamento regional, tras casi 32 años como diputado: todo un récord

El patrón de la Junta baja el telón

El patrón de la Junta baja el telón

Cuando Fernando Lastra estrenó su escaño, el 8 de julio de 1987, formó parte de la Mesa de edad por ser el diputado más joven de aquella Junta General. Hoy no será para él un día más en la oficina. Baja el telón como parlamentario autonómico. El último pleno del cangués no pasará desapercibido: dará réplica como consejero de Infraestructuras y Medio Ambiente a cinco preguntas y dos interpelaciones de la oposición sobre materias como Sogepsa, la calidad del aire o la gestión de las basuras. Cuando acabe de dar los plazos de la licitación de la reforma de la carretera entre Boo y Bustillé al portavoz de Ciudadanos, Nicanor García, dejará atrás 31 años, 8 meses y veinte días, una dilatada intensa trayectoria en la política asturiana.

Vio caer a un presidente socialista del Principado por firmar una inversión multimillonaria que nunca existió, fue testigo de la autodestrucción del primer gobierno de la derecha asturiana, se convirtió en ariete de la Federación Socialista para tumbar los planes que su propio presidente regional tenía para la Caja de Ahorros de Asturias, capitaneó la oposición parlamentaria al Gobierno más breve en la historia del Principado y diseñó la estrategia para evitar el "sorpasso" de Podemos a Javier Fernández. Nueve legislaturas autonómicas dan para eso y mucho más. Hasta para un cambio de estilo radical: de portavoz agresivo, vehemente y con mano de hierro a consejero dialogante, accesible y con guante de seda para el consenso.

Fernando Lastra llegó a un Parlamento asturiano que dominaba a placer el PSOE, con el impulso de un Pedro de Silva lanzadado y animado a sentar las bases de la administración asturiana, para lo que contaba el apoyo de poderes fácticos de la FSA, como Suso Sanjurjo y José Ángel Fernández Villa, y "pesos pesados" de la política asturiana como Bernardo Fernández, Jesús Arango, Paz Fernández Felgueroso o José Manuel Cofiño. Como benjamín del grupo parlamentario socialista de la segunda legislatura autonómica asistió, en delantera entresuelo, al levantamiento de la arquitectura institucional de la región.

Un bagaje que le ha servido para dar algún que otro repaso a diputados más incautos que trataron de desafiarle en sede parlamentaria. Y es que este licenciado en Filosofía y Letras por la Universidad de Oviedo se ha gustado de su facilidad retórica para ganar peso específico en el Parlamento asturiano, conforme pasaban los períodos de sesiones y caían las legislaturas. Su mando como patrón en la Junta ha sido incuestionable durante lustros. Igual llevaba la voz cantante en las negociaciones siempre incómodas de cara a la galería, de reparto de medios y asesores en el arranque de cada legislatura, que pactaba a derecha e izquierda para evitar que un partido de nuevo cuño como Foro se hiciera con el doble control del Gobierno y del Parlamento tras las elecciones de 2011, cuando el voto del descontento y de la indignación comenzó a romper el bipartidismo, empezando por Asturias.

Hasta 206 parlamentarios y siete presidentes autonómicos habrán pasado por el hemiciclo de la Junta General antes de que Fernando Lastra enfile la puerta giratoria del palacio de la calle Fruela este viernes para formar parte de la candidatura del PSOE al Senado. Si consigue que su casilla sea una de las cuatro más marcadas en las elecciones del 28-A, culminará su carrera política en las Cortes, después de haber sido concejal en Cangas del Narcea, diputado autonómico y consejero del Gobierno regional, además de los puestos que ha desempeñado en la Federación Socialista Asturiano, donde ha sido de todo menos secretario general tras estar al mando de la secretaría de Organización y también de la de Política Municipal, puestos orgánicos que le granjearon seguramente mayor desgaste que los institucionales por la factura interna que suelen pasar las labores de "fontanería" o las decisiones de montar gestoras donde las circunstancias lo requiriesen.

Futbolero y barcelonista confeso, admirador de las exquisiteces que prodiga Messi, quienes han negociado con él a cara de perro la formación de gobiernos o Presupuestos regionales le ven un estilo más próximo al del excentral del Real Madrid, Pepe, por su fuerte carácter, "bronco y excesivo en ocasiones, muy capaz de elevar la tensión de manera innecesaria" pero también, subrayan los mismos interlocutores, riguroso e inteligente. Tanto que ha sido capaz de reinventarse en el tramo final de esta legislatura, cuando Javier Fernández decidió encomendarle la difícil misión de cerrar los frentes abiertos por su predecesora en la consejería de Infraestructuras y Medio Ambiente. Del portavoz parlamentario implacable al Consejero conciliador, al que la entrada en el Gobierno regional ha servido para tamizar su imagen, incluso puertas adentro del socialismo asturiano.

El sanchismo, que visualizó a Fernando Lastra como antagonista en el último congreso federal por su oposición a conceptos dados al debate interno, como la plurinacionalidad o las relaciones con el PSC, ha acabado por hacerle un hueco en sus listas electorales. Una decisión en la que seguramente tuvo que ver no sólo que el Consejero fuera votado en agrupaciones de toda Asturias para repetir en la lista autonómica de Adrián Barbón, sino también haber sabido tejer las alianzas necesarias para sacar adelante el primer acuerdo intermunicipal sobre el Área Central Metropolitana, acaso su mayor legado junto al plan regional de residuos.

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