"Lo juro por lo más sagrado que no estaba en Asturias". Con esa rotundidad defendió ayer Manuel Ángel Álvarez Riestra, conocido como "El Solitario" de Asturias, de 78 años, que no fue el autor de dos atracos a sendas sucursales de una entidad financiera en Oviedo en 2016. Según insistió en el juicio celebrado ayer en Oviedo, en aquellas fechas vivía en Santander con su hija y estaba en libertad condicional, con lo que no podía abandonar Cantabria sin permiso judicial. Y que por la prensa cántabra se enteró que había un atracador que se hacía pasar por él. "Pero no tenía nada que ver conmigo. Mi medio de vida era atracar bancos. Pero hace mucho que dejé eso. Por lo menos ocho o nueve años", sostuvo en su declaración.

"El Solitario" asturiano se mostró incluso ofendido cuando el Fiscal le preguntó si había utilizado dos cuchillos de gran tamaño para amenazar a quienes estaban en las oficinas cuando supuestamente cometió los atracos. "Por favor, jamás cogí un cuchillo. Pistola sí, pero la llevaba en la cintura. Cuchillos jamás". El primer atraco ocurrió el 20 de octubre de 2016 en una sucursal de la calle Fray Ceferino antes de las dos de la tarde. El asaltante llevaba una bolsa de plástico de un supermercado, en el que pidió que le metieran 12.000 euros mientras esgrimía un cuchillo jamonero. También les dijo a las empleadas de la sucursal, que ayer declararon en la vista oral, que quería "12.000 euros en tres minutos, ni un duro más. Hay un coche esperándome en la rotonda, me he quedado sin trabajo y han puesto ese precio a mi vida. Quiero 10.000 euros por un lado y 2.000 por otro".

El segundo atraco ocurrió el 7 de diciembre. "El Solitario" entró en la Caja Rural de la calle Tito Bustillo de Oviedo, de donde se llevó 13.000 euros con el mismo modus operandi. El asaltante alegó que le habían apuntado con una pistola y le habían obligado a cometer el delito.

Dos hechos similares cometidos en cuestión de minutos. Pero para "El Solitario", todo este relato es "absurdo". "En los numerosos atracos que he hecho siempre entro en el banco y me tiro media hora o una. No decía nada de deudas a los empleados, y a mí no me amenaza nadie". "¿Y lo de poner la cantidad? Si hay 50.000 euros qué digo, que me llevó 12.000 y nada más? Hombre, por favor".

Prácticamente ninguno de los testigos pudo identificarlo. Dos indicaron que en las fotografías que les enseñó la policía vieron a uno que era el que más se parecía, pero que no lo podían asegurar. Una clienta que estaba en una de las sucursales indicó que le parecía el asaltante, "por los ojos, que me suenan" y porque dijo reconocer su voz. Sólo un policía lo señaló sin dudas.

El Ministerio Fiscal y la acusación particular mantuvieron la petición de 10 años de cárcel, mientras que la defensa solicitó la libre absolución por falta de pruebas o que se aplique la fórmula absolutoria "in dubio pro reo", al no haber pruebas concluyentes.