Tres hombres, dos de ellos padre e hijo, fueron detenidos por la Guardia Civil en la Autovía del Cantábrico como presuntos integrantes de una organización criminal, estafa y robo. Los arrestados se hacían pasar por técnicos de una empresa eléctrica para acceder a viviendas de personas mayores y robarles. La detención fue posible después de la denuncia de un robo de dinero y joyas a una anciana de Tapia de Casariego, pero la banda operaba en todo el noroeste del país.

Según explicó la Guardia Civil de la Comandancia de Oviedo, la operación de búsqueda que acabó en detención se inició tras recibir en el teléfono de Atención Ciudadana (062) una llamada de un ciudadano que denunció que a una vecina de avanzada edad le habría robado de su casa sobre con dinero y joyas. También explicó que dos personas habían accedido a la vivienda, en Tapia de Casariego, haciéndose pasar por técnicos de una empresa eléctrica. En el transcurso de la conversación, el alertante aportó una descripción precisa de estas personas así como del vehículo que emplearon para desplazarse, un Seat León de color negro.

La Guardia Civil montó un dispositivo compuesto por diferentes unidades de la Guardia Civil que consiguió localizar el vehículo en la Autovía del Cantábrico (A-8) sentido Oviedo. El coche fue interceptado por componentes de la Unidad de Seguridad Ciudadana de la Comandancia de Oviedo (USECIC).

Al coincidir la descripción física y el vehículo, los agentes comprobaron la identidad de los ocupantes del vehículo, resultando ser un padre y un hijo así como otro varón, que contaban con numerosos antecedentes policiales por hurto y estafas en viviendas, cuyo modus operandi era hacerse pasar por operarios de un compañía eléctrica, coincidiendo de este modo con la búsqueda que se realizaba.

En el coche se encontraron carpetas y formularios de una empresa eléctrica y ante el nerviosismo de los identificados se procedió a realizar un registro del mismo, encontrando en su interior varios sobres con dinero y diversas joyas, sin que los identificados pudieran explicar su origen. Pero se daba la circunstancia de que coincidían con lo sustraído a la vecina de Tapia de Casariego.

El equipo de Policía Judicial de Luarca constató que estas personas formaban un grupo criminal especializado en engañar a personas de edad avanzada. Se desplazaba por diferentes provincias del Noroeste peninsular actuando de forma coordinada, con misiones repartidas con anterioridad. Estaban especializadas en abordar a las víctimas en su domicilio, generalmente personas de edad avanzada que viven solas, y a través de sus habilidades sociales se ganaban la confianza, para posteriormente robar lo objetos de valor que hubiera a la vista.