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Manuel Crabiffose: "La emigración universalizó la sidra achampanada"

El investigador presenta el libro "Patria de sidra", que complementa la magna muestra en Gijón sobre la bebida

Un momento de la presentación.

Un momento de la presentación. / JUAN PLAZA

J. L. ARGÜELLES

Gijón

El peso de la colonia asturiana en países de ultramar como Cuba, Uruguay, México o Argentina fue decisivo para internacionalizar la sidra achampanada, uno de los productos de la industria regional que triunfó más allá de las fronteras del Principado gracias a un empresariado innovador y dinámico. Fue una de las tesis que defendió ayer Manuel Crabiffose Cuesta en la presentación de "Patria de sidra", libro editado por el Ayuntamiento de Gijón que complementa la gran exposición sobre el mismo asunto que acoge el Centro Antiguo Instituto. "La emigración universalizó la sidra achampanada", afirmó el investigador.

Una presentación, junto a la extraordinaria muestra sobre la industria de la sidra champagne en Asturias entre 1884 y 1936, que fue seguida por un amplio público y respaldada por la alcaldesa de Gijón, Carmen Moriyón. Ésta calificó el trabajo de Manuel Crabiffosse de "hito en la historiografía asturiana contemporánea". Una investigación que sigue la pista del rico entramado de la industria de la sidra achampanada (cuarenta empresas), la biografía de sus capitanes y mira hacia América, fundamental en la universalización del producto. "Llegó a todos los continentes" señaló la regidora.

Manuel Crabiffose fue presentrado, además, por su hermano el historiador Francisco Crabiffosse. Es un exhaustivo estudioso, por ejemplo, de la iconografía industrial asturiana y de las litografías gijonesas, sin las que no se entiende la expansión de un producto apoyado en su calidad, pero también en su imagen. "Este trabajo sigue desde presupuestos científicos la odisea de nuestra sidra", indicó. "'Patria de sidra' es un libro desde Gijón para Asturias", añadió. El autor del volumen hizo hincapié en la importancia de tres "llagareros innovadores": Tomás Zarracina, el primero que hizo, en 1857, sidra achampanada; José Cima, que en 1884 logró la necesaria gasificación, y Alberto del Valle, fundador de "El Gaitero", una institución dentro del sector.

El principal foco de la industrialización de la sidra achampanada, implantada en diecisiete concejos, fue Gijón. El producto ha sido una óptima salida para el campo asturiano. Un exitoso romance que dura hasta hoy en día, pero la aceptación de esa formulación industrial de la sidra es inexplicable sin el persuasivo apoyo de las decenas de miles de emigrantes asturianos.

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