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"¿No estamos conservando el lobo y van a meter al lince?", claman los biólogos

Los expertos rechazan reintroducir al felino para salvar al urogallo: "No hay evidencias" de que el declive del ave se deba a depredadores, alegan

Un lince.

Un lince.

Primero: no está demostrado que el declive del urogallo cantábrico sea culpa de los depredadores. Segundo: el lince puede comer aves y generar conflictos con los ganaderos. Tercero: la región tiene un depredador, el lobo, "que no estamos conservando". Y cuarto: para reintroducir una especie, antes hay que conocer las causas por las que desapareció, y de la extinción del felino poco o nada se sabe.

Son todas razones por las que los expertos rechazan la recuperación del lince boreal en Asturias como salvación del urogallo. Actualmente, se calcula que sólo quedan 59 ejemplares en el parque natural de Fuentes del Narcea, Degaña e Ibias. Y en toda la Cordillera sobreviven 292. La consejería de Medio Ambiente anunció el viernes la medida, que, según matizó el jefe del servicio de Caza y Pesca, Orencio Hernández, sólo se llevará a la práctica "si cuenta con aval científico y social". De momento, el Fondo para la Protección de los Animales Salvajes (Fapas) y dos de los mayores expertos del urogallo, los biólogos Rolando Rodríguez y Mario Quevedo, se oponen. Hernández argumentó que una de las causas del declive del "gallo de los bosques" es la acción de los depredadores y "resulta que el lince europeo o boreal es depredador de ellos, así que se podría reconstruir la pirámide reintroduciéndolo".

El biólogo gijonés e investigador de la Universidad de Exeter (Reino Unido), Rolando Rodríguez, defiende justamente lo contrario: "No hay evidencias de que el problema del urogallo sean los depredadores". Rodríguez no ve "justificación", al menos desde el punto de vista de la conservación, para reintroducir al felino. Otra cosa sería, dice, que la idea busque fomentar el turismo, como así lo pretende también el Principado. "¿No estamos conservando al lobo y queremos meter linces? ¿Unos son buenos y otros son malos?", se pregunta el biólogo, que incide en otro problema: el urogallo es una "presa potencial" para el lince. Por si fuera poco, la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza exige para reintroducir un animal saber cuándo y por qué desapareció del territorio. Ambas respuestas, en el caso del lince boreal en Asturias, son una incógnita, aunque se estima que se extinguió hace más de un siglo. "No entiendo que el Principado recurra a medidas faltas de evidencias y por otra parte esté destruyendo el hábitat del urogallo. Hoy mismo (por ayer) se está celebrando la carrera 'Puerta de Muniellos' y uno de sus tramos atraviesa una de las pocas zonas donde sobrevive la especie", agrega.

A Mario Quevedo, biólogo de la Universidad de Oviedo, tampoco le "cuadra" que el Principado quiera reintroducir la especie. "Si nos molestan otros depredadores, éste también... El lince come lo que se le cruce por delante. Si hacemos controles de lobos, no veo explicación para introducir otro depredador", reflexiona el profesor, que no obstante desconoce los pormenores del plan del Principado. Quevedo cree que quizá "desde el punto de vista social o turístico sí que tuviese sentido" recuperar la población regional del lince, "pero no así desde el ámbito de la biología".

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