26 de abril de 2019
26.04.2019

Otín quiere reconstruir su laboratorio en Asturias, pero sin prisas

El científico continuará con su trabajo en la Universidad de Oviedo tras un paréntesis de cinco años, el tiempo que tardarán en recuperar los 6.000 ratones que perdieron

26.04.2019 | 11:30

El científico aragonés Carlos López-Otín, que trabaja desde hace más de 30 años en la Universidad de Oviedo, expresó ayer su voluntad de reconstruir el animalario y el laboratorio en Asturias, si bien ha dicho que será una labor que requeriría de tiempo y que para impulsarla "lo primero es recuperar la plena ilusión, no hay prisa".

Así lo ha manifestado en rueda de prensa en Zaragoza, antes de presentar en un acto público, en el Patio de la Infanta, su libro 'La vida en cuatro letras. Claves para entender la diversidad, la enfermedad y la felicidad', en el que, entre otras cosas, narra el "acoso profesional" que ha sufrido, que le han llevado a dos años "de profunda soledad y aislamiento".

No obstante, ha explicado que ha comenzado de nuevo a dar clases en la Universidad de Oviedo y en materia de investigación "quiero poner en marcha todo otra vez", aunque "no sé qué va a ser de mi vida".

El científico ha comentado que "destruir es mucho más fácil que construir" y después de la infección sufrida por los 6.000 ratones modificados genéticamente en su laboratorio, que obligó a sacrificarlos, ahora se necesitan cinco años para volver a la situación de entonces y otros cinco para que la instalación esté a pleno rendimiento.

No obstante, López-Otín se ha mostrado optismista. "Estoy contento, una palabra que no estaba utilizando en los últimos dos años y que ahora la vuelvo a llevar dentro de mí", ha dicho, para añadir que es el momento en que más está disfrutando de la docencia "de sus 32 años" desempeñándola. "Ahí encuentro un universo mágico porque los estudiante te escuchan y tratan de aprender, si tienes algo que contar".

El investigador ha comentado que pretende acabar de curarse, tras haber padecido un "extraordinario sufrimiento", con trabajo, "con artículos nuevos", en línea con el trabajo publicado sobre una curación genética para una enfermedad sistémica.

A su entender, a un "trabajo puede seguir otro de un nivel científico importante", algo que contribuye a recuperar la confianza y seguridad y "eso pasará pronto y volveremos a estar en la ruta de contribuir" a la ciencia, aunque "habrá un gran paréntesis que serán los cinco años que necesitamos para conseguir los 6.000 ratones que perdimos en un día".

Esto supondrá "una demostración de la resilencia humana", que, según ha dicho, "es el mensaje final del libro, que cualquier puede ser destruido, pero también que cualquier puede resistir".

Respecto al ofrecimiento realizado desde el Gobierno de Aragón y la Universidad de Zaragoza para trabajar en esta Comunidad, el investigador se ha mostrado "encantando de ayudar y contribuir de la manera que esa", pero ha descartado crear aquí su laboratorio desde cero.

López-Otín ha comentado que cuando vuelva a estar a pleno rendimiento, dentro de diez años, él tendrá 70, "y hay jóvenes aragoneses que merecerían mucho más la pena que se invirtiera en ellos".

No obstante, ha añadido que "vendría aquí (A Aragón) a lo que hiciera falta, gratis", a hacer "algo que sea útil", a través de algún tipo de acuerdo que le permitiera dedicar algún día de la semana. "No quiero que me den nada", ha apostillado. Y se ha mostrado abierto a colaborar en el Instituto Aragonés de la Salud o en la Universidad de Zaragoza, que es su universidad y Aragón, la tierra en la que ha nacido y le ha tratado "de manera extraordinaria".

López-Otín ha comentado que después de realizar la primera presentación pública de su libro en Asturias el lunes, pidió a la editorial que fuera Zaragoza la segunda ciudad donde diera a conocer esta obra, y ha agradecido a Ibercaja que se haya podido celebrar en su sede central, "una manera de estar cerca de todos".

En este punto, ha comentado que ha sido la primera vez que ha visto a su familia después de un año, además de que se ha encontrado con amigos de la escuela y con otras personas vinculadas a su trayectoria profesional, a quienes ha agradecido su trato y "cariño".

"He sobrevivido"

El científico ha narrado como este acto le ha permitido reencontrarse con su hermano, a quien le ha sintetizado lo ocurrido afirmado: "He sobrevivido". Ha añadido que le han tratado de "destruir" por una "banalidad académica tan grande en su origen que me da vergüenza decirla en alto".

En este punto, ha explicado que una de las enseñanzas que ha sacado de lo ocurrido es que "en la sociedad actual cualquier puede destruir a cualquiera en cualquier profesión, en cualquier ámbito de la vida". Eso "me ha pasado a mí" y también ocurre cuando un grupo de niños que destruye a otro.

"Una sociedad así no me gusta", ha remarcado. También ha recordado que el "acoso profesional" que él ha sufrido le ha sucedido también "a centenares científicos de alto nivel, de los que 32 no sobrevivieron" porque "se suicidaron" igual que hay niños que se suicidan por el acoso escolar y "eso es muy fuerte". "Ya tenemos bastantes problemas como para crearlos por cuestiones banales que llevan a la desesperación porque te ves indefenso", ha apostillado.

Retos

López-Otín ha explicado que el principal reto para él ha sido y sigue siendo "encontrar la clave de la enfermedad" y, en concreto, se ha referido al cáncer, una patología de la que ha subrayado que ya se curan completamente el 50 por ciento de los pacientes, porcentaje que se elevará al 70 por ciento cuando se incorporen a la clínica los resultados del genoma del cáncer y de la inmunoterapia.

No obstante, ha matizado que "la esencia humana es de imperfección y de vulnerabilidad y no pensemos que los médicos y científicos nos van a resolver todos los problemas; esto no va a pasar pese a que las élites nos anuncien que vamos a llegar a ser inmortales".

El investigador ha rechazado esto y ha indicado que en su libro explica por qué científicamente no lo ve cercano.

López-Otín (Sabiñánigo,--Huesca--, 1958) es catedrático de Bioquímica y Biología Molecular, doctor Honoris Causa por la Universidad de Zaragoza en 2015 y Premio Aragón 2016. Pertenece a numerosas sociedades y comités científicos nacionales e internacionales, siendo académico de número de la Real Academia de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales, la Real Academia de Medicina del Principado de Asturias y la Academia Europea.

Además, ha presidido la Asociación Española de Investigación sobre el Cáncer y ha promovido la creación del Instituto Universitario de Oncología del Principado de Asturias. Entre las distinciones ha recibido, se encuentra el Premio Nacional de Investigación.

En Zaragoza, ha presentado su libro en el marco del Foro Ibercaja, un espacio para el conocimiento, el intercambio de ideas y el debate sobre cuestiones económicas, sociales, tecnológicas, culturales y científicas cruciales para el futuro de España.

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