02 de junio de 2019
02.06.2019
Las distinciones de LA NUEVA ESPAÑA

La sociedad Las Mestas del Narcea, "Asturiano del mes" por su esfuerzo para proteger el salmón

Los pescadores reciben el galardón de abril coincidiendo con las bodas de plata del colectivo, que salvó desde 2015 a más de 80 reproductores capturados

01.06.2019 | 23:44

Son pescadores, pero por encima de todo quieren "salvar salmones". La sociedad Las Mestas del Narcea ha sido distinguida por LA NUEVA ESPAÑA con el galardón "Asturiano del mes" de abril, coincidiendo con su vigésimo quinto aniversario. El colectivo está integrado por 1.026 socios involucrados en la repoblación del río Narcea. La especie, uno de los símbolos del paraíso natural asturiano, está en claro retroceso. En 2015, la sociedad puso en marcha el "proyecto Arca", que consiste en darle una segunda oportunidad a los ejemplares capturados. Un pescador llama, Las Mestas del Narcea recoge el salmón y lo lleva a su piscifactoría de Quintana (Pravia), donde lo cuida hasta su desove y posterior puesta en libertad. El presidente, Enrique Berrocal, asegura que la especie es extremadamente delicada, lo cual requiere atenderlos con sumo esfuerzo durante meses. Justamente ayer llegó a Quintana el último pez donado esta temporada: el número 16.

Las cifras desde 2015 no han parado de crecer. Las Mestas del Narcea empezó desovando -para criar alevines en cautividad, que acaban siendo soltados en el río- solo siete ejemplares y el año pasado llegó a mimar a 35. En total, van 87 reproductores. La filosofía de Enrique Berrocal y del resto de voluntarios es clara: "No estamos en contra de ningún tipo de pesca, pero creemos que un salmón vivo es mucho más importante que uno muerto". Por eso considera un "orgullo" que LA NUEVA ESPAÑA reconozca su trabajo. El colectivo ya fue premiado el pasado mes de septiembre por el Principado con la Medalla de Plata por su "esfuerzo e ilusión por involucrar a los pescadores tradicionales en la repoblación del Narcea, su singular defensa del medio ambiente y su lucha por preservar el hábitat ribereño".

Berrocal se muestra satisfecho por que cada año el número de pescadores dispuestos a ceder su salmón sea mayor y que sea "gente nueva". Pero tan importante es tener voluntad de salvarle la vida como de realizar una "correcta manipulación" del pez. El presidente de la sociedad de pescadores insiste en la necesidad de que el ejemplar donado no sea tocado, porque a la mínima se estresa. Lo mejor es dejarlo en una zona de corriente y esperar a que Las Mestas del Narcea lo recoja para llevarlo a su piscifactoría. "Lo metemos en una bolsa de plástico con agua y lo llevamos entre dos personas hasta la cuba que tenemos en el vehículo. Una vez en Quintana, lo marcamos para tenerlo identificado y lo cuidamos con mucho esfuerzo, es muy delicado. Hay que recordar que ni somos biólogos, ni veterinarios, ni nadie nos enseñó", remarca Enrique Berrocal. Lo hacen por amor a un símbolo que en la región agoniza.

Los salmones son desovados entre diciembre y enero para ser devueltos al río posteriormente. Los alevines también son soltados una vez que alcanzan la talla mínima para su supervivencia en el medio salvaje. El sueño de Las Mestas del Narcea es que el "proyecto Arca" se lleve a cabo en otras cuencas asturianas, aunque esa iniciativa, reconocen, deben tomarla el Gobierno u otras sociedades.

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