04 de junio de 2019
04.06.2019

Un estudio en el que participaron bebés asturianos vinculan la exposición a contaminantes con alteraciones genitales

La exposición prenatal a compuestos tóxicos como plaguicidas podría tener "importantes consecuencias" en la madurez de los niños

04.06.2019 | 21:16
Una ecografía prenatal.

Investigadores españoles han asociado la exposición prenatal a algunos contaminantes orgánicos persistentes (COP) con alteraciones en el desarrollo genital en niños, en concreto con una distancia anogenital más corta, que podría tener "importantes consecuencias" en la madurez.

Así consta en un trabajo que se ha publicado en la revista 'Hormone Research in Paedriatics' y que han contado con la participación de 355 mujeres embarazadas, que aportaron muestras de sangre, y también implicó el seguimiento de 43 bebés asturianos. El estudio se ha centrado en evaluar la asociación entre esa exposición y un parámetro antropométrico que se considera que es un marcador sensible de la exposición intrauterina a andrógenos y antiandrógenos.

Los COP son compuestos ambientales tóxicos que se han utilizado como plaguicidas o retardantes del fuego. Aunque su fabricación está hoy severamente restringida o prohibida, persisten en el medio ambiente, y diversos estudios han asociado la exposición durante el embarazo a estos contaminantes con distintos efectos adversos en el desarrollo y la salud de los niños.

"Los compuestos organoclorados, usados como pesticidas (como el DDT o el PCB) y retardantes del fuego como los PBDE (éteres de difenilo polibromados), que contaminan el agua, el suelo y los alimentos, son disruptores endocrinos, sustancias que alteran las funciones del sistema endocrino provocando efectos adversos para la salud", explican los investigadores.

Estos compuestos "ejercen sus efectos activando y modulando los receptores de estrógenos ubicados en las gónadas masculinas y femeninas, afectando el funcionamiento óptimo de los genitales femeninos y masculinos, que requiere un equilibrio entre los andrógenos y los estrógenos", concluyen.

En este trabajo, se recogieron muestras de sangre de 355 mujeres durante el embarazo y se siguió la evolución de 43 bebés, pertenecientes a la cohorte del 'proyecto INMA' en Asturias. Los resultados proporcionaron evidencia epidemiológica de que la exposición prenatal a estos compuestos orgánicos persistentes puede estar asociada a una distancia anogenital más corta.

En concreto, encontraron una asociación negativa entre la distancia anogenital y la exposición a PBDE-99 y PBDE-153 en los varones. No se confirmó, sin embargo, ninguna relación notable entre la exposición a compuesto orgánicos persistentes y alteraciones de la distancia anogenital en las niñas.

"Nuestros hallazgos sugieren que incluso en niveles bajos de exposición ambiental, los compuestos orgánicos persistentes pueden afectar al desarrollo genital y dar lugar a alteraciones en el tracto reproductivo con consecuencias potencialmente importantes para la salud en la madurez", explica el investigador del CIBERESP y primer firmante del estudio, Miguel García Villarino.

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