11 de junio de 2019
11.06.2019

La lectura del fiasco electoral separa más a Podemos Asturias de la dirección estatal

La crítica de Iglesias al "papel del liderazgo autonómico" el 26M reactiva las discrepancias de parte del partido en la región con la matriz nacional

10.06.2019 | 23:42

Las distintas formas de mirar el traspiés electoral de Podemos no coinciden en Asturias y en Madrid, y así va a costar que la distancia se acorte o que se caldeen unas relaciones que llevan tiempo sin salir del congelador. Las versiones asturiana y estatal del partido morado, tradicionalmente distantes, tampoco se encuentran en el análisis poselectoral desde que Pablo Iglesias endosó el pasado fin de semana al "papel de los liderazgos regionales" los fracasos que en Asturias la dirección del partido había atribuido devolviendo la pelota "a Madrid", u oficialmente a cierta falta de implicación de la matriz nacional en la campaña de las autonómicas. "No sé si hay algo que pueda agravar más" la conocida falta de sintonía entre la dirigencia asturiana y la cúpula española de Podemos, reconocía ayer un dirigente territorial de la formación, pero desde luego no ayudará una discordancia tan evidente en el análisis de la responsabilidad del fracaso.

La interpretación de Iglesias encuentra como mínimo matices cuando el mismo examen de resultados se hace desde dentro del partido en Asturias. La oficialidad de Podemos en la región calla, pero hay quien advierte de que el fracaso, casi siempre huérfano, tiene en realidad muchos padres y madres. "Nadie está exento de responsabilidad", afirma por ejemplo el secretario general de Podemos Gijón, Mario Suárez del Fueyo, persuadido de que no hay culpas exclusivamente territoriales en el descenso generalizado de la formación en las autonómicas y municipales, por mucho que el argumento de Iglesias cargase las tintas sobre las regiones, comparase los resultados con los de las generales y diese con la conclusión de que ningún líder autonómico superó el rendimiento del 28A.

Todo resultado tiene, no obstante, una multitud de posibles lecturas, y una de las del secretario general de Podemos Asturias, Daniel Ripa, repite que el del Principado es, aun con el desplome de 9 a 4 diputados, el mejor balance autonómico del partido en España. El problema, razona Suárez del Fueyo, "recorre la espina dorsal de Podemos y hay que atajarlo tanto en la escala estatal como en la autonómica y municipal madurando la organización, que es una adolescente que creció mucho" y que ha entrado en un momento crítico del que no tienen todas las respuestas las sucursales regionales. El desfase que se debe interceptar es, dice, de mensajes y políticas", de estrategias "que han de ser trazadas en todo el Estado", y su idea es la que se deslizó el día 1 por el Consejo Ciudadano de Podemos Asturias, que "las causas son múltiples. Que no se puede decir por ejemplo que en Gijón hay una razón local por no haber apoyado un gobierno del PSOE porque en Oviedo se hizo alcalde a Wenceslao López y el resultado es el mismo?"

Pero la visión respecto a las responsabilidades tampoco es unívoca en Asturias. Desde posiciones más complacientes con la dirección nacional habla Héctor Gómez, miembro del Consejo Ciudadano y líder del sector crítico derrotado en el último proceso de primarias. Su planteamiento resalta que "obviamente el resultado autonómico es responsabilidad de cada organización territorial". En Asturias, abunda, "no se ha construido partido y eso se ha notado. La dirección está muy cerrada sobre sí misma, se ha perdido militancia e implantación social". Entiende que si las relaciones con Madrid son tensas "no se debe a que la dirección haya sido injusta con ningún territorio" y que el perfil "abierto" del nuevo secretario de Organización, Alberto Rodríguez, "contribuirá a mejorar la situación del partido".

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