20 de junio de 2019
20.06.2019

Fue una patada y "sin intención" mortal, alega el único preso por la agresión de La Florida

La jueza manda a la cárcel a J. C. C., de 18 años, por el "homicidio doloso" de David Carragal, y deja libres a sus dos amigos, investigados por no ayudar a la víctima - "Yo no diría que el fallecido fue apaleado, fue agredido", señala el jefe de Policía, que reclama la colaboración de posibles testigos de los hechos

20.06.2019 | 00:41


Fue una sola patada, aunque "sin intención" de matar, si se hace caso de lo declarado por el presunto autor de la agresión mortal a David Carragal. Claro que, la patada de un deportista y futbolista "agresivo" -según testimonio de quienes han jugado con él en alguna ocasión- puede llegar a quitar una vida. El joven llanisco, aunque residente en Oviedo, J. C. C., de 18 años, se confesó ayer autor de la agresión al cudillerense Carragal, enterrado ayer por la tarde en su localidad natal en medio de un dolor inmenso. La magistrada María Luisa Llaneza, titular del Juzgado número 4 de Oviedo, dictó su ingreso en prisión por homicidio doloso -delito con intención de causar daño mortal al prójimo-, mientras que dejó libres a los otros dos jóvenes detenidos, el también llanisco R. B. D. y el ovetense A. S. S., aunque estos están investigados por haber abandonado el lugar de la agresión sin prestar ayuda al herido (omisión del deber de socorro, que también se imputa a J. C. C.), por lo que tendrán que estar localizables y a disposición de la autoridad judicial. Para evitar su exposición a los medios de comunicación, estos dos últimos jóvenes, ya libres, abandonaron los Juzgados de Oviedo en el mismo furgón policial que los había trasladado al Palacio de Justicia a las nueve de la mañana y que conducía a su amigo J. C. C. a la Jefatura para su posterior traslado a la prisión de Asturias, donde ingresó a última hora de la tarde.

J. C. C. se había mostrado en todo momento más tranquilo que sus amigos, sin apartar la mirada. Salió de declarar ante la magistrada Llaneza resoplando. Había comparecido desde las tres hasta las cuatro de la tarde, asistido por el abogado Gabriel Cueto, letrado también de los otros imputados.


J. C. C., como ya indicó a la Policía, aseguró ante la jueza que, efectivamente, se habían picado con Carragal y le había lanzado una patada, sin poder precisar si le había alcanzado o en qué parte del cuerpo le había impactado. Negó en todo momento que hubiesen propinado una paliza a la víctima, algo que ya por la mañana había corroborado el jefe superior de Policía, Juan Jesús Herranz Yubero: "Yo no diría que el fallecido fue apaleado, fue agredido". Descartaba así que se hubiesen ensañado con la víctima. Herranz hacía también un llamamiento a acabar con los desfases en las fiestas. Los implicados en estos hechos, dijo, "son todos personas sin antecedentes que, en un momento dado, acaban teniendo unos comportamientos impropios y agresivos". J. C. C. podría encajar en este perfil. Estudia en Grado un módulo de monitor de actividades de tiempo libre y se reúne con sus amigos en los locales de la calle Catedrático Miguel Traviesas. Al parecer, nunca tuvo un problema de violencia más allá del fútbol, donde le han expulsado alguna vez por entradas desmesuradas.

Un informe forense indicaría que todos los golpes sufridos por David Carragal fueron de cintura para arriba e "intencionados", extremo que la defensa niega de forma vehemente. Se trata de un informe preliminar. La autopsia fue realizada anteayer, martes, y será crucial para determinar qué pasó.

 
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Antes que J. C. C. declararon las dos mujeres que estaban con Carragal la madrugada en la que ocurrieron los hechos, cuando volvían a casa después de haber estado en las fiestas de La Florida. Ante la jueza Llaneza habrían mantenido la versión que dieron ante la Policía. Una de ellas, esquiva, abandonó los Juzgados evitando a los periodistas.

Y también declararon los amigos de J. C. C. Uno de ellos, el llanisco R. B. D., abandonó el Juzgado de Llaneza enjugándose las lágrimas y con gesto adusto. Tanto él como A. S. S., vecino de Colloto, negaron haber participado en la agresión, aunque admitieron haberse marchado sin mirar atrás. Los tres habían consumido alcohol, pero no de forma exagerada, según la defensa. Tras escuchar a los tres sospechosos, la fiscal Ana Belén Fidalgo solicitó el ingreso en prisión de J. C. C. y la puesta en libertad de los otros dos jóvenes. La jueza acordó la prisión de J. C. C. en atención a las graves consecuencias de los hechos, una muerte banal en un día de fiesta.

A primera hora de la mañana, tanto el jefe superior de Policía como el inspector jefe de la UDEV, Marcos González Junquera, que ha llevado la investigación, admitieron que había "contradicciones" entre las versiones de lo ocurrido. Por eso reiteraron su petición de ayuda a toda persona que haya sido testigo de los hechos y pueda aportar su testimonio o incluso una grabación de lo ocurrido. Y es que por el momento, cuentan solo con testigos de referencia, y no con testigos directos. En la zona donde se produjo la agresión, cerca de la rotonda de los Aros, en la avenida de La Florida, puede haber alguna cámara que haya podido grabar lo ocurrido. La investigación no está ni mucho menos cerrada, indicaron los policías, y habrá nuevas diligencias. "No hay más implicados por el momento, y si los hay se hará una ampliación", indicó Herranz.

Dar con los tres jóvenes no fue complicado. Según González Junquera, la investigación ya estaba centrada en ellos, que fueron perfectamente identificados el lunes por la mañana. Ya por la tarde, los tres se presentaron con su abogado. Se sabían buscados y fueron detenidos sin mayores dudas. Herranz no quiso entrar en la cuestión del móvil. "Ese está en la mente. Alguien tendrá que decir si hubo un 'animus necandi'. Ellos han reconocido los hechos por los que les estábamos buscando", indicó.



Con su comparecencia, los responsables policiales pretendían sobre todo tranquilizar a la población. Con este caso se habría generado una imagen de "inseguridad subjetiva" que no se corresponde con la realidad de una región y una ciudad que son de las más seguras de Europa, según Herranz. El jefe superior quiso hacer un "llamamiento a pacificar la convivencia en las fiestas, que están para disfrutar". No aflojará la vigilancia, pero "no puede haber un policía en cada rotonda y en cada discoteca".

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