25 de junio de 2019
25.06.2019
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La nueva Junta hace rebrotar la semilla del rencor entre PSOE y Podemos

Las primeras alianzas de la legislatura, de los socialistas con IU y del PP con Cs, excluyen a los morados de la Mesa y anuncian pelea por los acuerdos para estabilizar el mandato

25.06.2019 | 01:08
La nueva Junta hace rebrotar la semilla del rencor entre PSOE y Podemos

Recién levantada la primera sesión de la nueva Junta, el futuro presidente del Principado se obligó a decir que de momento allí sólo se había decidido "la configuración de la cámara". Lo demás, quiso precisar Adrián Barbón, "está por venir". Venía el parlamento de repartir las sillas de la Mesa que lo regirá los próximos cuatro años y de hacerlo con tiranteces y conforme a los dos pactos previstos, los que por un lado vincularon al PSOE con IU y por el otro al PP con Ciudadanos en un juego de apoyos intercambiados que distribuye las cinco plazas disponibles entre esas cuatro fuerzas y excluye del órgano rector a Podemos. Es la puesta en escena conocida de un primer enfrentamiento que hace rebrotar la semilla de otras discordias ya conocidas del pasado reciente entre los socialistas y los morados, con el subrayado adicional de las distancias que también separan a la fuerza más votada de Ciudadanos, su otro socio accesible para este mandato en el que Barbón tiene asegurada la investidura en solitario, pero necesitará apoyos para moverse sin sobresaltos por la legislatura.

Accesible en teoría y al menos hasta ayer, porque el intenso primer día de la legislatura constituyó la Junta por la mañana y culminó por la tarde con la dimisión de Juan Vázquez, cabeza de lista de Ciudadanos. Su disconformidad con el giro a la derecha del partido que le acogió como independiente le hizo anunciar una renuncia al acta que en Asturias amenaza con dejar el grupo parlamentario despejado de al menos una parte de la proximidad a la socialdemocracia que el exrector de la Universidad de Oviedo sigue reivindicando como su faro ideológico. Los próximos días medirán la onda expansiva del relevo, y sobre todo si a este abandono siguen otros que condicionen el rumbo político de una formación en la encrucijada.

De momento, ayer, la primera alineación de bloques de la undécima legislatura encontró al PSOE escogiendo a IU como socio más fiable para controlar la Mesa en detrimento de Podemos, persistentes los morados en su berrinche contra el "pacto a cuatro" que les descabalga y les quita protagonismo y en su negativa a admitir la contrapartida que los socialistas les ofrecieron para entrar a formar parte del organismo, la ampliación de cinco a seis del número de sillas totales. El puesto en la Mesa otorga en principio asignaciones y asesores, pero Podemos prefiere tratar de rentabilizar políticamente su negativa a entrar en el acuerdo del reparto de puestos.

El desenlace de la primera batalla encuentra a los morados con la primera mosca detrás de la oreja y a los socialistas recordando que allí, de momento, sólo se ha constituido la Mesa. Sabiendo también que la Mesa la han salvado con IU, pero que esa entente no les basta del todo, que no llega por un voto a los 23 de la mayoría absoluta que otorga la comodidad parlamentaria. En una sesión encorsetada por las rigideces institucionales, los 45 diputados se votaron, juraron o prometieron sus cargos con fórmulas heterogéneas y airearon después sus diferencias de criterio. A otra cosa.

El movimiento de votos de ida y vuelta, de PSOE a IU, de PP a Ciudadanos, con Podemos en medio y Foro y Vox en papeles de comparsas cumplió lo programado. Escogió presidente de la Junta al exportavoz socialista Marcelino Marcos Líndez -además de PSOE e IU Podemos cumplió su promesa de apoyarle- y merced al intercambio de votos a derecha e izquierda del parlamento cubrió la vicepresidencia primera con la otra representante del PSOE -Celia Fernández-, la segunda con el del PP -Pablo Álvarez-Pire- y dejó las secretarías en manos de IU -Ovidio Zapico- y Ciudadanos -Armando Fernández Bartolomé-. Podemos propuso como secretario a Rafael Palacios, pero a sabiendas de que sin alianzas, y sólo con los votos de los morados, su expectativa nacía condenada al fracaso.

Es una Mesa completamente nueva respecto a la que dirigió la legislatura pasada pero compuesta por tres diputados que ya estaban en la cámara frente a dos debutantes, Fernández y Álvarez-Pire. El organismo arranca con su primera reunión a las diez de esta mañana, tendrá la palabra sobre la organización de la función parlamentaria y en su seno el PSOE se reserva la soberanía de las decisiones siempre que reciba el solitario apoyo de IU.

Juan Vázquez nunca imaginó, dijo al declarar abierta la sesión en calidad de presidente de la mesa de edad como diputado más veterano, que celebraría el día de su santo "con algo tan solemne" como la presidencia de la Junta, "aunque sea sólo por el mérito de la edad". Ya sabía entonces, aunque no lo dijo hasta por la tarde, que este San Juan sería para él el primer día y el último de su paso fugaz por el hemiciclo. La sesión la dirigieron, por lo demás, las rigideces del reglamento de la cámara: las tres votaciones en urna previa tediosa llamada nominal uno por uno a los 45 diputados, el juramento o la promesa con una mano encima de un ejemplar de la Constitución y el Estatuto de Autonomía, y en contados casos de la Biblia, o la ritual primera toma de escaños de la nueva Mesa en la tribuna presidencial.

Salvo Álvaro Queipo, los diputados populares juraron y los socialistas prometieron; juraron los de Vox "por España" para deleite de su secretario general, Javier Ortega Smith, que escuchaba desde la tribuna, y prometieron los de Podemos con fórmulas variables "por la defensa del presente y el futuro de Asturias y por los derechos de las personas". Juraron o prometieron en Ciudadanos, juraron los de Foro y Marcelino Marcos Líndez, en su primera alocución como undécimo presidente de la cámara acompañando el mensaje institucional con una diatriba contra "algunos modos de hacer política que pueden quebrar la robustez del espíritu democrático", contra las "estrategias para generar conflicto", "polarizar a la opinión pública e inflamar la crispación". Clamó sin citar destinatarios contra "las posturas demagógicas y los argumentos reducidos al plano emocional que alimentan el sentimiento antipolítica". Rechazó la "amenaza de distorsión de la democracia" que esos discursos traen consigo e identificó los "antídotos" contra ellos sin salir del hemiciclo.

La tarea de desactivarlos obliga a los parlamentarios, dijo, "a explorar consensos, aplicar cesiones y ejercer con responsabilidad la autoridad de la que nos ha investido la ciudadanía para que le desacuerdo inicial se transforme, al final, en una labor productiva". "Sacudámosnos la tentación de erigirnos en los portavoces de la cólera", remató, "de la impugnación gratuita y la protesta interesada". "Tengamos la valentía", terminó rogando, "de ejercer con honestidad, responsabilidad y altura de miras la confianza que han depositado en nosotros los asturianos".

Hablaba para un auditorio particularmente numeroso. Además de los 45 diputados, que a la espera del reparto oficial del espacio en el hemiciclo escogieron ayer escaños sin patrón, pero con disciplina -los del PSOE y PP ocupando en parte los suyos de la legislatura pasada, los minoritarios en la última fila...-, escuchaba una nutrida representación de la sociedad civil que desbordó los asientos disponibles en la tribuna de invitados. Junto a diputados y senadores por Asturias, a dirigentes sindicales y empresariales y a la cúpula del Ejército, la Guardia Civil y la Policía Nacional en la región estaban, entre otros, el alcalde de Oviedo, Alfredo Canteli; la delegada del Gobierno, Delia Losa; el rector de la Universidad, Santiago García Granda, o el presidente de la Cámara de Comercio de Oviedo, Carlos Paniceres. De los líderes regionales de los partidos con representación faltaban las presidentas del PP y Foro, Mercedes Fernández y Carmen Moriyón, respectivamente , y el portavoz de Ciudadanos, Ignacio Prendes.

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