27 de junio de 2019
27.06.2019

El personal sanitario alerta de pacientes violentos que les graban para provocarles

Los policías recomiendan "rediseñar" las consultas en el Hospital de Cabueñes para facilitar salidas de emergencia en casos de agresiones

27.06.2019 | 01:22
El gerente Miguel Rodríguez charla con los agentes de policía Carlos González y Juan Luis Enrile, ayer, en el Hospital de Cabueñes.

En el último año se presentaron en Gijón cinco denuncias por agresiones, tres por amenazas y tres por hurto a profesionales sanitarios, pero tanto a facultativos como a policías les consta que el número real de incidentes es mucho mayor. Para revertir este silencio legal, la Central Sindical Independiente y de Funcionarios (CSIF) ha promovido un acuerdo entre la sanidad asturiana y agentes de policía para desarrollar charlas para profesionales en hospitales y centros de salud de la región. En la primera cita, celebrada ayer en el Hospital de Cabueñes -hoy habrá otra en el HUCA-, salió a colación una nueva moda entre los pacientes con actitudes violentas: sacar el móvil para grabar en plena discusión a su médico e intentar sacarle de sus casillas. Legalmente, los agentes reconocen que no se puede hacer gran cosa al respecto.

En buena parte de este tipo de altercados, la psicología impera más que la fuerza física. El policía Carlos González explicó ayer ante decenas de profesionales sanitarios del área V que mantener una actitud tranquila suele ser la clave para evitar que la discusión pase a las manos. "Si el agresor ve que nos alteramos verá reforzado su comportamiento. Cuando sacan el móvil para grabaros buscan precisamente inmortalizar cómo os enfadáis", aseguró. Aunque reconoce que no está penado filmar en plena consulta -varios afectados lamentaron ayer sentirse acosados con esta nueva moda-, el agente recordó que lo que sí es ilegal es difundir esas imágenes al público. "Si les quitáis el móvil a la fuerza podéis tener problemas. Lo que debéis hacer es recordarles que no pueden compartir ese vídeo, así que su comportamiento no está sirviendo para nada", recalcó.

Desde hace meses agentes locales y nacionales de policía y la Guardia Civil colaboran con el Sespa para estudiar posibles cambios en el funcionamiento interno del servicio. La principal medida sería instalar un denominado "botón del pánico" en cada sala, según el ponente, pero la alternativa más barata es descargar una simple aplicación informática. "Así si un compañero siente que puede ser agredido tocará una tecla de su ordenador, que hará que las pantallas del resto de compañeros parpadeen para que corran en su ayuda", aseguró. Otra medida que podría aplicarse es rediseñar las consultas del hospital. "Antes solían estar comunicadas, pero ahora son individuales y sólo existe una entrada principal. Podría cambiarse la orientación del mobiliario para permitir que el facultativo esté siempre cerca de una salida", ejemplificó el agente, que recomendó también eliminar objetos punzantes y arrojadizos en las salas en las que no se necesiten y acudir a realizar curas a pacientes conflictivos acompañados de otro profesional de apoyo, que en caso de agresión podrá ejercer también de testigo Lo más urgente, eso sí, es que los empleados sanitarios llamen a la Policía cuando se vean amenazados y denuncien siempre cualquier golpe o amenaza seria. "Los agresores deben saber que lo que hacen tiene consecuencias", sentenció González.

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