08 de julio de 2019
08.07.2019

¡Qué corderos, che!

La fiesta del Prau Llagüezos tiene su origen en la invitación de un argentino tras construir allí una cabaña, según la teoría de un vecino

08.07.2019 | 00:59
¡Qué corderos, che!

¿Tiene origen argentino la fiesta del Prau Llagüezos, en el alto de La Cobertoria? Una de las muchas teorías que se oyen señala que así es. Ayer volvió a celebrarse la fiesta del cordero, que tiene ya más de 50 años de tradición y está considerada de interés turístico nacional. "Los Güelos de L'Aramo tuvieron un reconocimiento en la celebración, ya que recibieron un homenaje.

Niños y mayores disfrutaron de una mañana agradable amenizada con música. A las dos de la tarde llegó la hora de la comida, el momento que todos los asistentes estaban esperando tras haber comprado sus vales desde las 10 de la mañana. Los corderos, bien asados, esperaban para ser degustados.

Lo del argentino: cuenta Eugenio Mediavilla, uno de los maestros asadores, que todo comenzó hace decenios, cuando, "para celebrar el final de la construcción de la cabaña que había hecho un argentino, invitó a la gente de la zona a un cordero, el año siguiente a otro... y se quedó la tradición". La cabaña existe, se encuentra en el Prau Llagüezos y ayer se habilitó para vender los vales para comer cordero.

Pero hay otras teorías, la más extendida, que "los pastores traían al Prau Llagüezos su ganado en verano, para que los animales pudieran pastar a gusto y al fresco, mientras en invierno los llevaban a Castilla, porque los prados en Asturias se hielan", entonces "los pastores quedaban para hacer una comida entre ellos", hasta que aquello "empezó a coger auge y ahora viene mucha gente".

Uno de los momentos más importantes del día llegó con la entrega de las placas a "Los Güelos de L'Aramo", pues como dice Adrián Barros, "a los paisanos de los pueblos de alrededor se les homenajea". Es un momento que no se puede perder y la base principal de la fiesta.

El "único problema que tiene esta fiesta, según los lugareños, es la niebla, que casi siempre está presente. Unos asistentes contaban que era la segunda vez que acudían: "Hace tres años nos tuvimos que ir pronto porque había mucha niebla". La celebración principal es por la mañana, pero "si el tiempo lo permite y con la ayuda de la música, la gente aguanta mucho". "Está muy bien organizado, porque las fiestas multitudinarias necesitan mucha organización", indicaron unos asistentes.

El asado de cordero tiene también su "truco", se hace con las brasas en el suelo. El animal se coloca en un hierro, que posteriormente se clava en el suelo "manteniendo una distancia de un metro" para "primero dorarlo por un lado y luego darle la vuelta poniendo la parte de abajo hacia arriba y acabamos dorando por el otro lado". El proceso es largo, se tardan "cinco horas", resaltaba Bienvenido Rodríguez, maestro asador.

Otro de los "secretos" del cordero es que no se le echa ningún tipo de condimento, ni siquiera sal, porque "cuando suda al fuego, desprende él mismo la sal suficiente para que quede rico". No hay ningún tipo de adobo y es el animal al natural, aunque, eso sí, cada uno es libre de poder echarle añadidos por encima una vez que está hecho.

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