08 de julio de 2019
08.07.2019

El Sella, más solidario que nunca

Mil cien médicos internos residentes participan en un descenso en canoa a beneficio de la Fundación Sandra Ibarra, que lucha contra el cáncer

08.07.2019 | 00:56

Los libros se quedaron guardados por un día, reemplazados por los remos y la música. La jornada de ayer se convirtió en una auténtica fiesta para los 1.100 estudiantes de MIR (Médico Interno Residente) que se desplazaron desde Oviedo hasta Arriondas a bordo de veintidós autobuses para descender los nueve kilómetros del río Sella que separan la capital parraguesa de la localidad de Torañu, donde al término del esfuerzo de remar les esperaba una animada celebración que se prolongó hasta bien entrada la tarde.

Llegados desde todos los puntos de España e incluso desde algunos países extranjeros, los jóvenes médicos pudieron olvidarse de sus más de doce horas de estudio diarias y relajarse surcando el río. "El viernes ya estábamos esperando a que llegara el domingo, teníamos muchas ganas", cuenta la joven Paula Fernández, natural de Madrid. Y es que, tal y como explica su amiga Sofía de la Torre, llegada desde Valladolid, "es el único día libre en la semana", por lo que suelen organizarles actividades como la de ayer para que desconecten y conozcan los paisajes asturianos. "Hicimos rutas, como la senda del Oso, y estuvimos también en Covadonga", cuenta de la Torre.

Además, no solo les sirve para desconectar y conocer los rincones más paradisiacos del Principado, sino que también se trata, en la mayoría de los casos, de sus únicas vacaciones. "Es duro porque ya llevamos tres semanas estudiando y vinimos casi al terminar el curso", explica la madrileña Ángela Escribano. Además, destacan que esta es una oportunidad para que todos ellos, llegados de universidades muy distintas, puedan llegar a conocerse mejor lejos del estrés de los libros. "Venimos de muchos sitios diferentes y estas actividades nos ayudan a conectar", afirma Victoria Voces. De esta manera, estos jóvenes médicos llenaron el río durante toda la mañana, pues lo extenso del grupo hizo que tuvieran que descender al Sella por tandas en las que se mezclaban novatos con algunos más experimentados que confesaban haber recorrido el río ya en alguna otra ocasión.

Además, este descenso del Sella de los 1.100 MIR no solo era una excusa para tener una jornada de fiesta, sino que además tiene un trasfondo solidario. Y es que, lo recaudado se va a destinar a la Fundación Sandra Ibarra, que se dedica a la lucha contra el cáncer.

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