09 de julio de 2019
09.07.2019
Un congreso puntero protagonizado por expertos asturianos

Alertan de que los hackers ya no actúan en solitario, ni el virus es su única arma

Los ataques informáticos irán a más, dice el gerente del Instituto de Ciberseguridad, ya que en 2025 se triplicará el número de dispositivos

09.07.2019 | 01:03
Foto de familia de los participantes en el encuentro sobre inteligencia artificial, ayer en el palacio de la Magdalena de Santander; en primera fila, en el centro, la rectora de la Universidad Menéndez Pelayo, María Luz Morán, hija del asturiano Fernando Morán, exministro de Asuntos Exteriores.

Dos años después de WannaCry, un ataque informático de alcance mundial que afectó a más de 140.000 dispositivos, sólo se saben dos cosas: que no hubo interés económico y que fue el ensayo de algo todavía mayor que está por venir. Los hackers, según advierte el Instituto Nacional de Ciberseguridad (INCIBE), son cada vez más peligrosos -ya no actúan en solitario; en el 99% de los casos son organizaciones criminales- y utilizan "nuevos fenómenos de riesgo" -no sólo virus-, como los botnets, los DDoS y las amenazas avanzadas persistentes. Al mismo tiempo, el número de aparatos conectados a la red se triplicará en cinco años -75.000 millones en 2025- y, con ello, aumentará el peligro. "En España hay ahora mismo 5.889 dispositivos industriales vulnerables; la configuración de serie de la mayoría de ordenadores es insegura", alerta Félix Barrio, gerente del INCIBE.

Barrio participó ayer en un encuentro en la Universidad Internacional Menéndez Pelayo, en Santander, que llevó por título "Inteligencia artificial: dilemas actuales alrededor de la seguridad, propiedad y explotación de datos". La jornada, organizada por el director de Accenture Digital para Iberia, José Luis Sancho, y el catedrático de Álgebra de la Universidad de Oviedo, Santos González, reunió a numerosos expertos asturianos, como el químico Amador Menéndez, la matemática Consuelo Martínez o el magistrado José Ramón Chaves. El directivo del Instituto Nacional de Ciberseguridad insistió en su ponencia en que los ataques informáticos son también una "oportunidad de negocio" para España, que ocupa la quinta posición en el mercado europeo. De hecho, se prevé que el sector nacional cierre el año con un crecimiento del 12,4% como consecuencia de su expansión hacia nuevas áreas, como la construcción, la sanidad o la educación.

En este contexto de nuevas tecnologías, Ignacio Artola, responsable de Industria X.0 -entendida como la evolución de la industria 4.0- de Accenture, compañía con sede en el Parque Científico Tecnológico de Gijón, señaló que una de las "revoluciones que se nos viene encima" es el internet en el aire. "Ahí arriba tenemos que crear una autopista de datos. Y estamos trabajando para abrir un centro de pruebas con Airbus en Segovia", anunció Artola, quien aseguró que todavía queda mucho por hacer en inteligencia artificial -inteligencia llevada a cabo por máquinas-. Puso como ejemplo un error frecuente en la construcción automatizada de aviones: el olvido de herramientas en su interior, que provoca averías. Su compañero de Accenture, Robert Gimeno, indicó que "la vida media de un producto es cada vez más corta": "Mientras que hace ocho años tenía una vida de tres, ahora es de seis o siete meses". Gimeno también puso el foco en que los productos exitosos son aquellos que aportan experiencias. "Esos productos siguen teniendo componentes básicos, como mecánica, electrónica y software, pero que además generan datos y ofrecen servicios a partir de ellos", explicó.

No usar el móvil a oscuras

Sobre la inteligencia artificial reflexionó el investigador del Instituto Tecnológico de Materiales de Asturias y colaborador de LA NUEVA ESPAÑA, Amador Menéndez, que fue el encargado de abrir con su charla "Historia del futuro" el encuentro de ayer. El científico asturiano opinó que estamos ante "una burbuja de inteligencia artificial", pues se está sobreexagerando su potencial, y "estamos muy lejos de llegar a la máquina perfecta". "El problema es que del cerebro entendemos muy poco. Yo creo que nunca la máquina superará al hombre en inteligencia total, aunque sobre este tema hay mucha controversia", dijo. Menéndez habló sobre el proyecto conectoma humano "para saber qué neuronas dialogan entre sí" y definió el ojo como "una célula solar" al convertir la retina los impulsos lumínicos en eléctricos. Sobre el ojo, el investigador lanzó una advertencia: nunca manejar el móvil a oscuras en la cama. "La pupila se dilata y entra más luz azul, la cual es nociva para la células; gastaréis en luz pero ahorraréis en oftalmólogos", subrayó. Menéndez está trabajando con su equipo, según avanzó, en un conversor espectral que transforme la luz azul en roja, ya que ésta sí es terapéutica.

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