09 de agosto de 2019
09.08.2019

La osezna "Saba" ya está recuperada: engordó casi once kilos en dos meses

La cría, que sufrió convulsiones tras su rescate en Santo Adriano, seguirá bajo control en Cantabria

09.08.2019 | 01:04

"Saba", la osezna que fue rescatada en Tuñón (Santo Adriano) a finales de mayo y trasladada a los pocos días a Cantabria al sufrir convulsiones, está completamente recuperada y ya no recibe tratamiento veterinario. Juega, explora su entorno y se alimenta de carne de cérvido, fruta variada y frutos secos. En los dos meses que lleva ingresada en el Centro de Recuperación de Fauna Silvestre de Cantabria, "Saba", ahora de siete meses, ha engordado casi 11 kilos. A pesar de que su comportamiento es "el propio para su especie y edad", el ejemplar continuará bajo observación en el centro anexo al parque de Cabárceno "antes de pasar a la siguiente fase de rehabilitación- adaptación al medio natural", según asegura la Consejería de Medio Ambiente.

El joven plantígrado llegó el 3 de junio a Cantabria con un cuadro neurológico grave consistente en convulsiones y ataxia (falta de coordinación muscular). A finales de mes, el equipo veterinario constató que el animal ya había superado su enfermedad a través del sistema de videovigilancia de las instalaciones. El Principado quiere evitar todo contacto humano con el esbardo de cara a su futura reintroducción en la naturaleza. La osa "pasa la mayor parte del tiempo jugando y explorando su entorno y alternando estos comportamientos con períodos de alimentación y sueño".

"Saba" entró con 5,5 kilos y ahora pesa 16,1. Los técnicos del parque de la naturaleza de Cabárceno han realizado un programa de enriquecimiento ambiental del recinto, que consiste en "cambios semanales del sustrato y la vegetación, creando nuevos entornos de exploración, así como la introducción de juguetes naturales". El objetivo de estas medidas, dice Medio Ambiente, es "estimular el comportamiento normal del juego, la búsqueda de alimento y la exploración del entorno así como paliar comportamientos negativos derivados de la cautividad". Desde su ingreso, el equipo de veterinarios asturiano y cántabro ha realizado diversas pruebas al ejemplar, que "ya no recibe ningún tratamiento" y se considera que su estado de salud es "bueno".

La osezna fue localizada el 28 de mayo por un vecino en un camino poco transitado de la aldea de Sabadía, en la parroquia de Tuñón (Santo Adriano). Estaba desorientada y deshidratada. Tras atenderla, la Guardería de Medio Natural la reintrodujo en el monte a escasos cien metros de su madre y su hermano. Sin embargo, el día 31 "Saba" volvió a aparecer en Tuñón. Fue entonces recogida por personal de la Consejería de Medio Ambiente para practicarle pruebas. En un primer momento, la cría presentaba síntomas de desnutrición y deshidratación, pero se alimentaba y comportaba con normalidad. Su estado de salud se vio comprometido al día siguiente, cuando los servicios veterinarios advirtieron de que el ejemplar sufría convulsiones.

Menos raposos

Por otro lado, el Fondo para la Protección de los Animales Salvajes (FAPAS) ha constatado un "fuerte descenso" en los dos últimos años de la población del zorro como consecuencia de una "virulenta infección de sarna". Su presencia, que antes era habitual en todo tipo de terrenos, es ahora escasa, en especial en zonas de montaña, según advierte la organización conservadora, que ha realizado un seguimiento de la especie a través de cámaras fotográficas. Muchos de los raposos identificados presentan "fuertes afecciones en su piel producidas por el ácaro que contagia la enfermedad de la sarna" y que provoca su muerte. A consecuencia de ello, dice el FAPAS, el zorro debería estar protegido en la actualidad en Asturias.

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