03 de septiembre de 2019
03.09.2019

Barbón agota los cien días de su victoria

La estructura del nuevo Gobierno, con dos consejerías más, ha llevado más tiempo que en relevos anteriores: el grueso de directores generales se solía conocer a lo largo del mes de agosto

03.09.2019 | 00:23
Adrián Barbón.

Adrián Barbón agota los cien días desde su victoria en las urnas y todavía tiene pendientes de nombramiento a la mayoría de altos cargos de su Gobierno, a todos los directores generales, un puesto clave en el organigrama del Principado. El nuevo presidente autonómico ha apostado por un nuevo organigrama, con dos consejerías más, y una estructura cuya elaboración le ha llevado un plazo superior al de sus antecesores en el cargo, una situación que ha obligado a aumentar el período en funciones de una amplia relación de directores generales que cesarán de sus puestos de responsabilidad en los próximos días.

El nuevo líder del PSOE asturiano ganó de forma rotunda las elecciones autonómicas celebradas el 26 de mayo,una victoria de la que hoy se cumplen cien días. Aunque el pleno de la Junta General que confirmó su elección como presidente del Principado tuvo lugar el 15 de julio, Adrián Barbón tuvo claro desde la misma noche electoral que no tendría mayores dificultades para sacar adelante su investidura, gracias a los 20 escaños conseguidos en las urnas y a la ventaja que da la ley asturiana del Presidente a los ganadores de las elecciones al no existir la posibilidad del voto negativo.

Pero Barbón lejos de acelerar la los plazos del Pleno previo a la investidura y de empezar a sondear a los posibles altos cargos de su Gobierno dio prioridad a la negociación de los ayuntamientos, que debían constituirse el 15 de junio. De aquel proceso, el ganador de las elecciones autonómicas sacó en claro que no era factible un acuerdo con Ciudadanos, como quedó demostrado en las conversaciones con el partido naranja para tratar de mantener el bastón de mando de Oviedo en manos de Wenceslao López y que, en cambio, podía haber entendimientos con un partido en las antípodas ideológicas como Foro, del que obtuvo ayuda para lograr 5 alcaldías. Sólo nueve días después de la constitución de los ayuntamientos y de la fallida negociación con Ciudadanos, en la que el PSOE llegó a ofrecer la presidencia de la Junta General al partido naranja a cambio de la alcaldía de la capital, Juan Vázquez dimitía como "número uno" en Asturias del partido de Albert Rivera.

Las conversaciones para la constitución del Parlamento confirmaron la buena sintonía socialista con IU, un aliado más de cara a una investidura sin incertidumbre para Barbón aunque necesitara de una segunda votación, al no contar con la mayoría absoluta requerida para ganar la elección en la primera. Cuando con la investidura echó a andar el contador de los cien días de gracia de los que goza todo Presidente, ya llevaban transcurridos casi dos meses desde la cita con las urnas, un período en el que los consejeros del anterior Gobierno permanecieron en funciones, situación en la que una vez conocida la composición del primer Consejo de Gobierno de Barbón, se encuentran ahora, todavía, decenas de los directores generales nombrados durante la etapa de Javier Fernández. "Se trata de una situación extraña para el funcionamiento de la Administración porque esos directores generales ya no tienen apenas margen de maniobra. Cuanto más se prolongue, mas incómoda resultará", sostiene un alto funcionario del Principado. En anteriores relevos al frente del Gobierno autonómico, ese período fue menor: Francisco Álvarez-Cascos nombró al grueso de sus directores generales a lo largo del mes de agosto que siguió a su investidura, en el verano de 2011.

El período de interinidad todavía resulta aún más acusado en la estructura actual del Principado, que tiene 1.400 jefaturas pendientes de un concurso, convocado por al anterior Ejecutivo regional, que corre el riesgo de quedar bloqueado por el aluvión de recursos, tanto de naturaleza administrativa como judicial, presentados por funcionarios que se consideran perjudicados o están disconformes con la relación de puestos de trabajo (RPT) aprobada de cara a ese proceso.

Las jefaturas de servicio también son un puesto de gran importancia en la estructura autonómica asturiana, ya que suponen el engarce con los responsables políticos. Si los directores generales están en situación de interinidad y los jefes de servicio, la mayoría en comisión de servicios, también, el riesgo de inmovilismo resulta casi inevitable.

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