03 de septiembre de 2019
03.09.2019

La jueza del "caso Sheila" convoca a los peritos para decidir si hay pruebas suficientes

Los especialistas de Instituto de Toxicología y - de Criminalística de la Guardia Civil aclararán en octubre los últimos hallazgos de la investigación

03.09.2019 | 00:22
El monolito en memoria de Sheila Barrero, en el alto de La Collada.

La jueza que investiga el crimen de Sheila Barrero, a instancias del fiscal, ha convocado a cuatro peritos para el próximo mes de octubre con el fin de aclarar si los nuevos hallazgos en la investigación son suficientes para continuar el proceso contra Borja V. G., el primer y único sospechoso del asesinato de la joven degañesa, perpetrado sobre las ocho de la mañana del 25 de enero de 2004, hace ya quince años y medio. El pasado 2 de agosto, el fiscal solicitó la práctica de diligencias en relación a la muerte violenta de Sheila, entre las que se cuenta la declaración de los peritos. La jueza autorizó las diligencias el pasado viernes. El facultativo jefe del Instituto Nacional de Toxicología y tres agentes del departamento de Química del Servicio de Criminalística de la Guardia Civil explicarán la relevancia de las nuevas pruebas contenidas en el informe de la UCO remitido a la jueza antes del verano.

En el informe se aportan nuevas valoraciones sobre los restos encontrados. En primer lugar, despeja la duda que había, en la primera fase de la instrucción -que concluyó en 2008, con la exoneración de Borja V. G.-, respecto al casquillo de la bala que mató a Sheila, ya que se dudaba si era de la marca Geco o Selier&Beliott. Ahora se determina que pertenece a la última.

En el casquillo se apreció la presencia de partículas específicas de plomo, antimonio y bario, y otras partículas de plomo, estaño y bario. En el análisis de las muestras tomadas a Borja V. G., los investigadores encontraron sendas partículas de ambas combinaciones. Pero en 2007, tras escuchar a los expertos, el instructor -el magistrado Julio Martínez Zahonero- concluyó que la partícula de plomo, estaño y bario "no procede necesariamente de la deflagración de fulminante, pudiendo tener su origen en cerillas o mecheros".

La otra partícula, según la primera instrucción, podría proceder tanto de un arma larga como de una corta. Ocho días antes del crimen, Borja V. G. había estado cazando, por lo que no podía descartarse que la partícula de plomo, antimonio y bario procediese de una escopeta. En el nuevo informe de la UCO, se hace hincapié en que la presencia de las dos partículas es tan inhabitual que no hay ningún tipo de duda en cuanto a la implicación de Borja en el crimen.

Manga de la chaqueta

En la manga de una chaqueta de Borja también se hallaron residuos de plomo, antimonio, estaño y bario, pero en una medida tal que el último informe concluye que corresponden a un único disparo, lo que sería incompatible con que procediesen de su participación en una cacería. Además, incide en el hecho de que el estaño no se halla en los cartuchos de caza, obviando que puede tener origen en cerillas o mecheros.

El último informe de la UCO añade como novedad el análisis de las fibras halladas en el coche de la víctima por un laboratorio de Lugo, puntero en el análisis de textiles. Una de las claves de la investigación fue el hallazgo de una fibra de color azul en una bufanda que se encontraba en los asientos de atrás de Peugeot 206 de Sheila, de donde partió el disparo que mató a la joven. En la bufanda se halló ADN de la joven, pero no del sospechoso. Durante la primera instrucción, un informe del Departamento de Química estableció que la fibra podía pertenecer a la chaqueta de Borja V. G. El nuevo informe despeja sin lugar a dudas que pertenece a la chaqueta del sospechoso, debido a que tienen el mismo grado de desgaste. En 2007, el juez instructor indicaba sin embargo que el leonés había estado en el vehículo, "con lo que no tendría nada de particular que una fibra de su chaqueta" apareciese allí.

A esto último se agarra el letrado de Borja V. G., Pedro González Álvarez, para quien no está probada la presencia de su cliente en el vehículo de Sheila el día del crimen. Además, González ha incidido en el hecho de que el vehículo se halló ADN perteneciente a cinco hombres, así como cabellos de otros dos, ninguno de ellos Borja V. G., el vecino de Villager de Laciana -hoy padre de dos hijos de 10 y 4 años- hacia el que se dirigen las sospechas desde el principio.

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