03 de septiembre de 2019
03.09.2019

Quince años de agonía para una familia que dejó de tener "una vida normal"

03.09.2019 | 00:22

Desde que se supo de las nuevas pruebas del caso, la familia de Sheila Barrero se ha mostrado cauta, aunque convencida de que son concluyentes para acusar a Borja V. G., el único sospechoso del crimen. El joven se libró en 2008 al no haber pruebas suficientes contra él. Y sobre todo por el hecho de que sus padres, que le defienden a capa y espada, declararon que su hijo estaba con ellos la noche del crimen. Incluso esta coartada podría estar resquebrajándose según el último informe de la UCO.

La familia de Sheila Barrero vive en la agonía. El pasado junio, Julia Fernández, la madre de la joven asesinada, confesaba que la vida de la familia, residente en Degaña, había dejado de "ser normal" desde que encontró el cadáver en el Alto de la Collada, justo en el límite de Asturias y León. Esta mujer ha tocado todas las puertas para pedir justicia para su hija. Ha enviado cartas a la Casa Real e incluso llegó a acampar ante la Audiencia Provincial para pedir la reapertura de las investigaciones.

Julia Fernández y Elías Barrero, los padres de Sheila ha apoyado en todo momento la investigación de la Guardia Civil, culpando del hecho de que el caso siga abierto a la falta de colaboración ciudadana. Y es que, según afirman, alguien sabe lo que ocurrió y quién lo cometió.

Degaña se ha volcado con esta familia que recuerda cada día la injusticia cometida con su hija, un torbellino de 22 años que trabajaba de lunes a viernes en una agencia de viajes de Gijón para luego servir copas los fines de semana en el pub "Joe Team" de Villablino. De allí salió la mañana de crimen para no regresar jamás a casa.

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